TRIPLE CRIMEN Y SUICIDIO EN YECLA NUEVOS DETALLES DE LA INVESTIGACIÓN

Los policías encontraron la misiva junto a los cuerpos de la mujer y los niños, que estaban envueltos en una manta en la entrada de la vivienda. Es un texto largo, de entre ocho y diez folios, en los que Juan Pérez vuelca su angustia y da todo tipo de detalles. Habla de sus problemas económicos y sus deudas. El tono y las explicaciones que ofrece permiten aventurar a los expertos que el hombre sufría un fuerte estado depresivo. Puede que su trabajo como albañil y pintor no fuera bien, pero la situación económica no era desesperada. Tampoco hay, al parecer, otros problemas ocultos ni asuntos de drogas. Simplemente, «Juan se ahogó en un vaso de agua», señalan fuentes que han tenido acceso al contenido del documento, y optó por una salida tremenda a una situación que objetivamente no era tan grave. Recientemente, la vivienda había sufrido un robo. Además, se habla de un problema de lindes. Pero el camino que recorrió su mente desde esas preocupaciones aparentemente cotidianas hasta coger el cuchillo y matar a los suyos es un misterio que nadie podrá desentrañar. Psicológicamente, Juan parecía ser era lo que los expertos llaman una persona con poca resistencia a la frustración.
En la carta, Juan confiesa que pensó en suicidarse él solo, pero después explica que prefiere llevarse a los suyos, para que no sufran más todavía con su muerte, y para que no tengan que hacer frente a las cargas que dejaría.
El juzgado de guardia de Yecla y la Policía Judicial de la Guardia Civil creen que la investigación está cerrada. Se sabe ya que el albañil usó un cuchillo de grandes dimensiones con el que primero atacó a su mujer, mientras dormía, y después a los niños. La agresión fue violentísima. Les asestó repetidas puñaladas en el tórax. Puede sorprender tal agresividad, pero los expertos la explican por el deseo de que la muerte fuese instantánea.









