SOCIEDAD

LOS DATOS
Con la euforia desatada después de que Apple pusiera a la venta en Estados Unidos la primera versión de este terminal, ayer, fecha señalada del inicio de la venta en Europa, los teléfonos de los establecimientos autorizados por Movistar para su distribución (1.500 en toda España) echaban humo y los dependientes de los comercios no daban abasto para atender a los clientes que se acercaban a comprarlo. «Desde las 10 hasta ahora -eran las doce del mediodía- han pasado ya por la tienda más de 50 personas», aseguraba Esther, de Offitienda, en Cartagena, que ya tenía en su mano el codiciado tesoro. «Hemos recibido tres, dos de 16 Gb y uno de 8 Gb», informaba entre risas Esther, que sabe de antemano que no podrán satisfacer la demanda existente hasta que no pasen unos meses y se calmen las aguas, y que las unidades del iPhone que le lleguen están vendidas de antemano.
Lo mismo le ocurría a Telecor Murcia, que a media mañana de ayer había acumulado casi un centenar de reservas. «Desde el jueves a las cuatro y media es horroroso», explicaban y añadían que entre hoy y el lunes les servirían el producto, aunque ignoraban qué cantidad.
Privilegiados han sido los clientes de El Corte Inglés, tanto en Murcia como en Cartagena, que disponían de algo más de un centenar de iPhones -unos 70 sólo en Murcia-. «Estamos sirviendo primero las reservas, que sólo en Murcia acumulábamos 160, algunas desde diciembre», explicaban desde El Corte Inglés, que garantizan que en los próximos días podrán atender a todos sus clientes, aunque estos no dejaban ayer de crecer.
Colas e impaciencia
Muestra del interés despertado por la última novedad de Apple en toda España es que desde el jueves por la tarde, a las puertas de la recién inaugurada tienda de Telefónica (en la Gran Vía madrileña), se congregaron centenares de personas a la espera de poder adquirir su iPhone 3G. Un joven colombiano, tras 17 horas de espera, se convirtió poco después de las diez de la mañana en el primer afortunado de Gran Vía en disfrutar del iPhone. Otras tiendas tuvieron colas, com Phone & Fun de Cartagena, pero tras abrir su puertas y anunciar que todavía no tenían el producto, se disolvieron, comentaba Inma ayer.





