
La ceremonia religiosa, que tuvo lugar en la iglesia San Juan Bautista del Hospital de Tavera, que alberga uno de los Archivos de la Nobleza, tuvo lugar pasadas las 20.00 horas, aunque los invitados comenzaron a llegar a partir de las 19.00 horas, ante la atenta mirada de centenares de curiosos, que soportaron las altas temperaturas de la capital castellano-manchega. De los familiares, los primeros en hacer su entrada a la iglesia, custodiada por numerosos medios de comunicación, fueron el padre del novio, el cantante Raphael, y la madre de la novia, Ana Rodríguez, que eligió el color azul y un tocado a juego para la ocasión.
Poco después, antes de las 20.00 horas, llegó el novio, Manuel Martos, acompañado de la madrina, Natalia Figueroa, vestida de largo y de color turquesa, que posaron ante los numerosos medios gráficos que esperaban impacientes su llegada. Como es tradicional, la novia se hizo esperar, e hizo su entrada cinco minutos después de la hora prevista acompañada del padrino, el presidente del Congreso de los Diputados, José Bono. El político se bajó primero y abrió la puerta del coche a su hija, para acompañarla hasta el altar, momento que fue capturado por numerosos objetivos.
La novia eligió un elegante vestido de alta costura de línea romántica confeccionado por Manuel Mota, en voile de seda natural, para Pronovias. El motivo principal del modelo son los volantes dobles colocados de forma vertical que dan movimiento a la falta de tres metros de cola y que se recoge como polisón, para el momento del baile. En el cuerpo del vestido, microdrapeado hasta la cintura, se ha bordado un fajín a modo de corsette de organza y repujados en cristal mate, con un escote envolvente de hombro a hombro. El conjunto de completa con un delicado velo de dos capas en tul de seda natural de cinco metros de largo.







