Manifestó que no dirá si le gusta o no el edificio hasta que no sea recubierto con la terminación definitiva de su fachada, que será similar a la de la muralla y dijo que entretanto quiere reservarse la opinión «para cuando esté hecho el cerramiento».
Sostuvo que «el impacto visual» de la obra abierta «es importante» y «espectacular» y añadió que para «ver el efecto» habrá que esperar al fin de las obras, al tiempo que indicó que las ventajas de la apertura del parador en Lorca serán «muy superiores a sus inconvenientes».
Añadió que en sus conversaciones con Turespaña ha conseguido mantener de la empresa estatal su compromiso de restaurar la ermita de San Clemente, que se encuentra en el recinto del castillo. Jódar dijo que ha mantenido diversos encuentros con representantes de Turespaña que han permitido «despejar incógnitas» sobre la construcción del hotel «que pudieran suponer nuevos debates ciudadanos» en torno al edificio, como la construcción, finalmente en superficie, de la zona de aparcamientos para no afectar a posibles yacimientos arqueológicos.
También avanzó que el consistorio considera que existe «una predisposición esperanzadora de que podamos conseguir el título de propiedad de la torre Alfonsina de nuevo para todos los lorquinos», ya que la titularidad del torreón pasó del Ayuntamiento a Turespaña cuando se firmó el contrato de construcción del parador. Reconoció que la visión de esta torre ahora queda oculta por el parador «desde algunos ángulos de la ciudad».








