
«La verdad es que me ha venido muy bien», confesaba sonriente Carlos Campillo, el dueño del Alexanders. Durante hora y media, el tiempo aproximado que duró el acto institucional, el bar se puso de bote bote con los chóferes, escoltas y acompañantes de las numerosas autoridades de todo rango y condición que seguían dentro del Auditorio los discursos y la entrega de las distinciones.
Carlos es un tipo campechano, aficionado a la bicicleta de montaña, que reconoce que el Día de la Región le ha salvado el fin de semana. «Como había puente, la gente se ha ido del pueblo y el fin de semana ha sido muy malo hasta hoy; hoy sí que he hecho negocio», comenta satisfecho.
Al margen del Alexanders, el acto celebrado ayer en Ceutí, y que reunió al quién es quién de la Región de Murcia, despertó poco interés en el pueblo. Algunos se apostaron en las aceras de la calle Vicente Martí, donde se encuentra el Auditorio, para presenciar el ir y venir de coches caros y modelitos. Y poco más.
Entre los curiosos se encuentran Fina, Encarna y María, que porta una bolsa con una barra de pan. «Esto es un acontecimiento», explica una; «¿éste quién es?», pregunta otra al ver pasar un mercedes; «yo me dejé anoche la comida hecha», apunta la tercera. Es fiesta y, a pesar de la lluvia, no hay prisa.








