
Los transportistas inician este lunes una huelga general indefinida que, han advertido, será «larga, dura y difícil». El repunte del precio del gasóleo, que en muchas ocasiones no les compensa sacar el camión a la carretera, les ha levantado en armas.
Su principal reivindicación, que el Ejecutivo ya ha rechazado de plano, es el establecimiento de unas tarifas mínimas que eviten la competencia desleal. Muy divididos en su movilización, se han marcado como objetivo «paralizar el país» y «atacar ahí donde más daño se haga». Juan Miguel Sánchez quiso lanzar un mensaje de tranquilidad y recordó que las administraciones «tienen mecanismos suficiente y la maquinaria preparada» para que gasolinas y alimentos lleguen a los consumidores.
Hasta ahora, los más ruidosos han sido los transportistas vinculados a la denominada Plataforma para la Defensa del Sector del Transporte, que dice aglutinar a 50.000 camiones pero que no es reconocido por Fomento. Sánchez, incluso, acusó a este colectivo de «utilizar la violencia y la coacción para hacer oír su voz». Pero este lunes la convocatoria tiene ya otro cariz, pues cuenta con el respaldo de la Federación Nacional de Asociaciones de Transporte de España (Fenadismer), que representa a un 20% de los camioneros españoles. Es a este grupo al que Fomento pide «que confíe en la mano tendida del Gobierno, que comprende su situación ante un problema sobrevenido a nivel mundial».
Juan Miguel Sánchez reconoció la importancia del sector del transporte por carretera que, apuntó, maneja el 84% de las mercancías que circulan por España. «Es un colectivo insustituible, muy sacrificado y con largas jornadas fuera de sus hogares, pero han de comprender que el paro no es la solución, pues en muchos casos supondrá aún más problemas», afirmó.
Mínima rentabilidad
El problema es el tiempo. Los mayoristas y las estaciones de servicios ya han advertido que no habrá problemas de desabastecimiento siempre que el paro no se prolongue. Por eso el Ministerio de Fomento vivirá hoy una ronda acelerada de reuniones. Encuentros en los que participarán el Comité Nacional del Transporte -el único, según Sánchez, que el Ejecutivo admite como interlocutor- y casi medio Gobierno. Los transportistas de viajeros -tan afectados como los de mercancías- también están convocados.
El encuentro clave será a media tarde y con los denominados cargadores, los clientes de los transportistas, a los que Sánchez tratará de convencer para que admitan revisiones de los contratos que permitan repercutir el encarecimiento de los carburantes. Será una negociación complicada, toda vez que el propio Sánchez reconoce que los transportistas son el eslabón débil de esta pelea, al tiempo que subraya con especial énfasis que «estamos en un mercado liberalizado en el que el Gobierno no puede intervenir».
El responsable de Fomento pidió «sensibilidad» para que los camioneros «puedan cobrar lo que gastan más una mínima rentabilidad». Ese es el panorama al que se enfrentan los camioneros, que desde octubre han visto crecer el precio del gasóleo, ni más ni menos, que en un 31%.









