
«La Madre Teresa sintió un profundo amor por Jesús y entregó su vida a amar Dios, pero en un determinado momento notó un vacío, sintió una enorme soledad, aunque salió de este oscuro túnel con coraje y afán de superación». Esto explicó el padre Brian. Las palabras que dejó escritas la Madre Teresa son, sin embargo, más explícitas: «Siento que Dios no me quiere, que Dios no es Dios y que él verdaderamente no existe». Y en otro lado:«¿Dónde está mi fe? Incluso aquí, en lo más profundo, no hay nada, sino vacío y oscuridad. Si alguna vez me convierto en santa seré seguramente una santa de la oscuridad».
Once años después de su muerte sale a la luz en castellano la correspondencia que mantuvo durante más de sesenta años con un reducido círculo de amigos y confidentes. En ellas expresa sus dudas sobre la existencia de Dios, sobre la religión y sobre su cometido en la vida.







