
Mendoza quiso agradecer al claustro de profesores y al personal administrativo , así como a los padres y alumnos, «el comportamiento ejemplar que han mantenido durante este periodo de incertidumbre y esperamos que sigan confiando en esta universidad, que hoy día goza de un gran prestigio tanto a nivel nacional como internacional. La UCAM supone un bien muy grande para la Región».
Por otra parte, mostró su «sorpresa» por el hecho de que «el señor obispo filtre a la opinión pública y a través de la página web de la Diócesis, documentos privados del archivo de la UCAM depositados en la Secretaría General de la Diócesis, por cuanto son de carácter reservado. Dichos documentos, en ningún momento muestran que se haya cometido ninguna irregularidad o ilegalidad. Estaban destinados a formar parte de un expediente de solicitud de implantación de unas enseñanzas y que no llegaron a utilizarse ».
Daño a la universidad
«A pesar de la alegría que supone la buena noticia de la aprobación de los estatutos, nos duele el grave daño ocasionado a la Iglesia y a la universidad por todos estos acontecimientos vividos en el último año y que debería haberse resuelto internamente en el seno de la Iglesia. Confiamos con todo que se imponga el sentido común», concluyó.








