
Los querellantes ponen de manifiesto que la empresa no cumplió con la obligación legal de otorgarles un aval por las entregas a cuenta y que, en el contrato de compraventa, se limitó a reflejar que existía un «aval empresarial». Según las denuncias, a las que ha tenido acceso La Verdad, al enterarse pasado un tiempo de que ese supuesto aval no tenía validez alguna, los compradores trataron en repetidas ocasiones de que la promotora les proporcionase otro emitido por un banco, una caja de ahorros o una aseguradora autorizada, lo que la constructora habría rechazado.
Tampoco les habría devuelto el dinero entregado a cuenta.
En las querellas se recoge así que el hecho de introducir la fórmula «aval empresarial» en el contrato, a sabiendas de que ello no tiene validez, demuestra un deseo de «inducir a error al comprador, de forma voluntaria y dolosa, para obtener con ello un efectivo e importante desplazamiento patrimonial».
Por todo ello solicitan al juez que se tome declaración como imputado a Martínez, que se le fije una fianza mínima de 25.000 euros por cada una de las viviendas adquiridas por los querellantes, y que se le requiera para que aporte los avales legalmente exigidos, así como los permisos para construir la urbanización.









