Los avances científicos han permitido que, si el ictus es detectado en las primeras horas, sea posible actuar para evitar que queden secuelas. Por eso, es fundamental contar con unidades de ictus, que disponen de todos los medios y tratamientos necesarios para hacer frente a una urgencia. De momento, sólo existe un dispositivo de este tipo en La Arrixaca, que ya ha atendido a 31 pacientes. Funcionará de forma piloto, y en el futuro Sanidad podría crear unidades similares en otros hospitales.
El plan, que fue presentado ayer por la consejera Ángeles Palacios, pretende definir los medios con que cuenta el sistema sanitario para luchar contra este problema. Se actuará sobre varios ámbitos, empezando por la prevención. Se mejorará también la infraestructura de los hospitales. Todos los centros contarán con un neurólogo que coordine un equipo específico de ictus. Por último, el programa aborda la atención posterior al alta hospitalaria, que comprende la rehabilitación y el control de los factores de riesgo. En esta fase, «el médico de Atención Primaria tiene un papel destacado en el seguimiento del paciente», y puede ejercer una «importante labor» para evitar posibles repeticiones.
La lucha contra el infarto cerebral es una prioridad para la sanidad pública, que destina entre el 2 y el 3% del gasto a los problemas derivados de esta enfermedad. Las unidades de ictus y los planes específicos se están generalizando en todas las comunidades autónomas.








