
Mientras, y desde media hora antes de celebrarse el Pleno, unas 200 personas -entre propietarios, trabajadores del Grupo Trampolín y vecinos- esperaban ante la pequeña sede consistorial reclamando una solución que desbloquee el proyecto, y que hoy por hoy, con el PP firmemente asentado en la oposición, sólo pasa por la dimisión del alcalde y el concejal Bartolomé. Esta decisión devolvería la mayoría absoluta necesaria al PSOE para sacar adelante la aprobación de las modificaciones del proyecto, el único trámite pendiente en la administración local. Una vez se aprobara, la Comunidad Autónoma debería visar estas modificaciones, y las máquinas empezar a trabajar. Los responsables del Grupo Trampolín afirman que antes de fin de año podrían haber entregado ya las llaves de las primeras viviendas.
«Esto es un circo»
El portavoz del PP, Miguel Buendía, denunció ayer que a la salida del Pleno recibió «insultos» y que sólo la presencia de la Policía Local rebajó un tanto «la tensión de la situación». Buendía afirma que la convocatoria del Pleno «no es más que un circo orquestado para poner en evidencia al PP, y transmitir la sensación de que es el PSOE el que quiere sacar esto adelante, pero que somos nosotros el obstáculo». Esta redacción volvió ayer a tratar de recabar la opinión del alcalde o alguno de sus concejales, sin éxito.
El que sí habló fue el presidente del Grupo Trampolín, Antonio González, que volvió a defender el proyecto -«técnicamente impecable», lo definió- y cargó contra el alcalde. «Es increíble que se haya embolsado 200.000 euros en comisiones de ventas de las viviendas y ahora se eche atrás y diga que no sabe nada. Podría ser que haya razones ideológicas detrás, pero el pueblo quiere el proyecto».
El responsable de la mercantil respaldó su afirmación tratando de hacer entrega en el fallido Pleno de 700 firmas que fueron recogidas el pasado fin de semana entre los apenas 2.100 vecinos de Campos del Río «en apenas tres horas».
Un millar de los más de 2.500 compradores son ciudadanos de la UE -sobre todo británicos y escandinavos- a los que la lejanía no supone un obstáculo a la hora de empezar ya a emprender acciones legales, como confirmó el presidente de la mercantil, destinadas a recuperar las cantidades desembolsadas a cuenta, cantidades a las que se van a sumar intereses de demora y probablemente, daños y perjuicios por incumplimiento de contrato. Muchos compradores nacionales también están optando por la vía judicial, al considerar que Trampolín está incurriendo en incumplimiento de contrato al no entregar en el plazo previsto las casas.










