
Medio centenar de estudiantes esperó al rector a las puertas del edificio Luis Vives, donde se celebraron las jornadas, para exhibir su desacuerdo con la privatización de la universidad que, según este colectivo, supondrá el Espacio Europeo de Educación Superior para los estudiantes. Separados por una pancarta en la que se podía leer Stop Bolonia, el rector y los alumnos discutieron sobre lo acertado de esa reivindicación, del momento y del lugar, aunque la cosa no fue a mayores.
Posteriormente, los alumnos irrumpieron en el salón de actos con las pancartas, aunque permitieron que los ponentes expusieran sus opiniones. Según los estudiantes, «los responsables de esta reforma, buena o mala, no cuentan con los alumnos, que somos los que vamos a sufrir estos cambios en primera persona. Nuestro objetivo es que el rector se posicione respecto a Bolonia y que seamos escuchados para poder participar activamente en el proceso.
Finalmente, los estudiantes se reunieron con el rector para emplazarle a hacer un foro público sobre el proceso de Bolonia, aunque Cobacho dejó claro una vez más «la importancia de este proceso para las universidades españolas».









