
- ¿Qué ocurre cuando un menor de edad tiene una opinión contraria a la de sus padres en un tratamiento o a la hora de afrontar su enfermedad?
- Depende de la edad que tenga el menor. Si tiene 16 años se considera un menor maduro y ya no habría problemas. Si tiene menos de 16 años necesita el consentimiento de los padres. Y si hubiera divergencia habría que acudir entonces a la autoridad judicial. Pero los principales problemas vienen con la pastilla del día después, con la conveniencia o no de avisar a los padres cuando el menor es atendido por una intoxicación etílica, o ante un caso de aborto. Muchas veces decide el juez.
- ¿Cuál es su criterio?
- El problema es que el médico debe decidir, por ejemplo en caso de una chica de entre 13 y 16 años que quiera abortar, si es madura. No se necesita el consentimiento de los padres en ese caso. Lo complicado es cómo se determina esa supuesta madurez. Yo me inclinaría por fijar una edad.
- ¿Qué edad fijaría?
- Los 14 años. Porque es la edad en la que el juez puede dispensar para contraer matrimonio. Yo, bajo mi criterio, retrasaría más, pero debe entenderse que es una edad madura según lo que dice el Código Civil.
- ¿Qué opina de la propuesta de reducir la edad penal a los 12 años, tal y como se planteó en la campaña electoral?
- No soy partidario en principio de bajar la edad de los 13 a los 12 años. Creo que hay que agotar la vía de la prevención y la educación antes que judicializar. Para eso siempre hay tiempo.








