El ingeniero de la empresa, Antonio Morte, explica que la planta «es como un motor que mide 1,20 metros de ancho por 0,50 metros de alto y otro metro de fondo aproximadamente». Se trata de una desalinizadora «normal, como la que equipan las pequeñas embarcaciones para consumo interno», destacó. El proyecto, que tiene una duración prevista de dos años y un presupuesto de 90.000 euros que subvencionó en parte la Dirección General de Sociedad de la Información de la Comunidad Autónoma, se encuentra actualmente en proceso de ensayo en el laboratorio de I+D+i de la UPCT.
Así pues, los investigadores de la universidad realizarán ensayos de la planta durante este primer año en agua sintética, y durante el segundo año la llevarán a mar abierto, en algún punto de la costa de la Región de Murcia, donde experimentarán en la realidad sus posibilidades. Durante los experimentos, los investigadores evaluarán a diferentes profundidades la adaptación de la planta a la salinidad y a la microbiología, y tratarán de averiguar en una toma abierta «a qué profundidad sería la mejor para captar el agua». Además, el equipo tratará de dilucidar si la planta es rentable, ya que «es un sistema que está por desarrollar y abaratar».








