Estos volúmenes han servido para paliar la falta de agua para los abastecimientos, de tal forma que no se han producido restricciones gracias en gran medida a que se han mantenido las aportaciones máximas anuales del Trasvase del Tajo para los abastecimientos (131 hectómetros en destino). Nadie en la cuenca del Segura consume directamente el agua desalinizada, sino mezclada con la del Tajo y lo poco que llega del río Taibilla, dentro de la cuenca del Segura.
El Ministerio espera que este año empiecen a funcionar las desalinizadoras de Alicante II y Valdelentisco (Cartagena), que generarán otros 77 hectómetros máximos en su recta final, cuando estén a plena producción en el 2009. Le seguirán las plantas de Torrevieja, Águilas y Guardamar del Segura.
En total, se obtendrán unos 165 hectómetros para la población. Otra cantidad similar se espera destinar a los regadíos, que recibirán más volúmenes de la depuración y de la modernización de sus instalaciones. Todas las desalinizadoras están preparadas para su posterior ampliación.
Cuando culmine esta fase del Programa Agua, Murcia y Alicante seguirán necesitando caudales de la cabecera del Tajo para dar de beber a la población. Los estudios técnicos ya realizados señalan que se precisarán al menos 70 hectómetros anuales del Tajo, frente a los 131 actuales.
En una segunda fase, cuando crezca la población del Sureste, aumentará la demanda de agua del Tajo. No todo se puede desalinizar debido en parte al elevado coste energético.
La Mancomunidad de los Canales del Taibilla se ha marcado como objetivo transportar el año que viene agua desalinizada hasta Murcia capital, situada a unos 50 kilómetros de San Pedro del Pinatar y 70 de Torrevieja. Las obras se están ejecutando.
Por otro lado, el Centro de Educación Ambiental de Caja Mediterráneo en Torre Guil acoge a partir de hoy un curso superior sobre tratamiento de aguas, desalación y depuración.









