
Durante la mañana se celebró la entrega de diplomas a los estudiantes tras una semana repleta de campeonatos y actividades con motivo de la pasada festividad de su patrón, San José. Pero eso era secundario para la mayoría de participantes, que desde el mediodía llenaron por completo la explanada de la Muralla.
Nadie quiso perderse la fiesta. Por el campus pasaron estudiantes de todas las carreras, numerosos profesores y hasta una decena de despistados turistas extranjeros que no dejaron de hacer fotos. No faltaron chuletas, longanizas ni morcillas acompañadas de litros de cerveza, vino y sangría durante una mañana de ambiente casi veraniego.
Visitas de Murcia
«Hemos venido de Murcia para estar en esta fiesta. El ambiente es muy bueno y hemos venido otras veces. Somos cartageneras y no nos lo queríamos perder», explicaba la estudiante de Educación Especial, Juani García mientras sus compañeras de universidad Laura Usea y Patricia Agüera intentaban buscar un hueco donde dejar la comida.
Pasadas las dos de la tarde comenzó el reparto de raciones de una paella gigante. Centenares de personas hicieron cola para coger algunas de las raciones y meter en el cuerpo algo sólido entre trago y trago.
La música no dejó se sonar durante toda la jornada ni faltaron las actividades complementarias para animar la fiesta. Una de las atracciones que más llamó la atención a los estudiantes fue la instalación de un vehículo con un sistema de vuelco. La intención era concienciar sobre el uso del cinturón, pero muchos prefirieron no subirse al no saber qué consecuencias podía tener las cervezas ingeridas al girar el coche 360 grados. La fiesta se prolongó hasta las diez de la noche.








