
El letrado señaló que no existían argumentos jurídicos para enviar a la cárcel a su cliente, ya que no existía riesgo de fuga ni posibilidad de que reincidiese en el delito. Y, en consecuencia, advirtió que si el juez dictaba orden de prisión, consideraría que la resolución era «manifiestamente injusta y posiblemente constitutiva de un delito». Dicho en román paladino, que el magistrado estaría prevaricando.
No otra interpretación le dio a esas palabras el propio juez, quien anunció a Pardo Geijo que actuará contra él, lo cual significa que previsiblemente lo apercibirá o le impondrá una multa.
Tras el encarcelamiento de García Madrid, el abogado señaló a La Verdad que «no sólo me esperaba esta decisión del juez, sino que venía anunciándola a lo largo de la jornada. Tenía la esperanza de que no fuese así, pero desgraciadamente no me he equivocado».
Pardo calificó de «injusta en términos jurídicos» la decisión de enviar a prisión a su cliente, «porque desde el año 2003 la libertad tiene rango de derecho constitucional y nadie puede ser privado de ella a no ser que exista riesgo de fuga o de reiteración delictiva. El juez dice en su auto que existen ambas cosas, pero es evidente, de sentido común, que ni se va a fugar ni va a insistir en el mismo delito que se le atribuye».
El letrado anunció que su primera actuación consistirá en recurrir el auto de prisión, señaló que «esto empieza aquí» y fue mucho más allá al afirmar que «si logro probar lo que pienso que ha ocurrido hoy aquí, no me quedará otra opción que interponer una querella contra el juez y contra el fiscal».








