
Desde su escaparate se dejan entrever chupas, muñequeras, alforjas, catanas, escudos y corazas medievales que resaltan entre los comercios más tradicionales de la zona y sus fachadas modernistas. Es una tienda singular de un enamorado del mundo heavy que se niega a dejar perder entre los ciudadanos la tradición de realizar las compras en comercios familiares del centro.
«No montaré mi negocio en los centro comerciales de las afueras. Primero porque no me da la gana y segundo porque yo quiero apostar por el centro histórico de esta ciudad donde mi familia lleva desde 1931», dice Tankar.
«Hace tan solo quince o veinte años esta calle tenía alrededor de 120 comercios y los sábados esto se ponía a reventar. No cabía ni un alma. La dejadez del Ayuntamiento por esta calle ha provocado que la mayoría de los veteranos comerciantes hayan tenido que ir cerrando sus negocios poco a poco. Prostitución, suciedad y poca luz en algunas calles han sido las razones principales».
Tankar lo tiene muy claro porque «los pequeños comercios del centro al final enriquecen a la ciudad». Dice que cuando vienen los turistas sólo tienen las calles Mayor y del Carmen para hacer sus compras, por eso, «el Ayuntamiento debería plantearse la posibilidad de rehabilitar esta zona, y promocionar más las compras en el centro».
Casi sin luz
Se queja de que cuando cae la noche, mucha gente no se atreve a pasar por esa zona tan céntrica. «En algunas calles no hay casi luz. Aunque no tenemos problemas de inseguridad, las parejas o las chicas cuando llegan esas horas prefieren no acercarse por aquí. Les da miedo», advierte el dueño.
En los folletos que Tankar tiene repartidos por toda la ciudad, resalta una frase entre todos los artículos que publicita: «Apostando por el casco histórico de Cartagena», algo digno de elogiar en una época en la que pasar por la calle Santa Florentina es ver un rosario de carteles de «se vende» o «se alquila» colgados de las persianas de lo que antes fueron los comercios más típicos de toda Cartagena.
Lo primero que uno se pregunta cuando ve la tienda y entra en ella es preguntarse: ¿qué hace un comercio de este estilo en un una zona como esta? Pero todas las dudas se disipan tras hablar con el dueño o con el encargado Andrés (de nombre guerrero, Dunthur). «Estoy aquí porque me gusta lo que vendo y sobre todo porque pretendo impulsar el casco histórico de Cartagena».
Su tienda contrasta con el resto. Una decoración muy personalizada con estilo heavy, medieval y gótico. Allí se pueden encontrar artículos que no hay en ningún otro lugar de España, como la botas New Rock, que sólo se venden en las grandes capitales de Europa y Estados Unidos. Y también en Cartagena.
Ropa customizada motera, colgantes, anillos, pañuelos, camisetas y hasta muebles a su estilo como butacas, botelleros, taburetes, sofás, mesas, lámparas... y figuras de decoración de todo tipo. Su especialidad son los trajes para Carthagineses y Romanos, en cuero y metal, falcatas y gladios, cascos, escudos y corazas. Además son los distribuidores oficiales de la casa de espadas Marto.
Es una de las pocas tiendas de este estilo que quedan en la Región y quizás, como dice Tankar, en toda España. Una razón que utiliza a nivel nacional para dar a conocer mucho más el nombre de Cartagena.








