
Hubo unos años en que esta tradición se echó en el olvido, pero con buen criterio fue recuperada hace 25 años y desde entonces se cumple al pie de la letra. Ayer fue, por tanto, una nueva ocasión en que la bandera irlandesa pasó a ocupar lugar de honor ante los lorquinos. Y en esta ocasión entre los asistentes, enarbolando una pequeña bandera, un grupo de irlandeses que pasa temporadas en esta comarca. Antes, en el templo, hubo una misa dedicada al santo con presencia de autoridades y policías locales.








