
Del Toro visitó recientemente Cueva Victoria, encontrándose su acceso «con las rejas rotas y sin candados, para mi vergüenza y la de los alumnos europeos erasmus de la UMU» que lo acompañaban. El profesor lamenta también la dejadez de las autoridades de Cartagena con respecto a Cueva Victoria y recuerda que es peligroso acceder a ella sin compañía de expertos, pues se están produciendo «derrumbes del techo». Josep Gibert lo tenía muy claro: «Los yacimientos de Murcia y Orce tienen la misma importancia que el de Atapuerca». El descubridor del controvertido y mundialmente conocido como Hombre de Orce confiaba en que el 2007 fuese un año crucial para el reconocimiento internacional de Cueva Victoria (Cartagena), pero lo que de verdad ocurrió es que le llegó la hora de la muerte.
Cueva Victoria, que según los estudios realizados tendría una edad mínima de 1,1 millón de años, «si bien estamos trabajando con varias universidades para precisar lo máximo posible esta cantidad», indicaba Gibert, estaba llamada a vivir en el 2007 un año clave. «Se darán a conocer al mundo nuevos restos humanos de una gran importancia hallados en ella, y se determinará totalmente su edad», señaló en una amplia entrevista con La Verdad. Pero no pudo ser, y ahora, muy al contrario, la indiferencia parece haber tomado posesión del yacimiento.
Pocos, pero significativos
Hablamos de un yacimiento cárstico que durante el Pleistoceno Inferior funcionó como un cubil de hienas y cuya importancia reside, como recordaba Gibert, «en la abundante fauna excavada, la presencia de restos humanos y de un Theropithecus cf. oswaldi (un gran papión africano, que emigró de África y llegó aquí probablemente por el estrecho de Gibraltar)». «Los restos humanos, pocos pero significativos», precisaba, «son tan viejos como los de Orce y más antiguos que los de Atapuerca, quizás los primeros que pasaron el estrecho de Gibraltar y colonizaron Europa. Estos dos aspectos le confieren una singularidad peculiar que debe ser explotada. Suelo decir que Cueva Victoria es la puerta de Europa, por ahí pasó el hombre...».
A propósito de cuántos restos humanos decisivos se han encontrado hasta ahora en Cueva Victoria, Gibert decía: «Que estén bien estudiados y publicados, uno: la segunda falange del quinto dedo de una mano derecha; la pieza está casi completa. Pero, sin duda, hay más. Ya tenemos otros dos, un incisivo muy desgastado y un fragmento de fémur». A estudiarlos pensaba el experto dedicarse el año en que se le cruzó la muerte. «Estudiarlos es difícil y hay que realizar muchos viajes e investigaciones que exigen mucho dinero», advertía.
Gibert precisaba que «tenemos también restos de unos sesenta animales diferentes, entre mamíferos y pájaros, y eso ya de por sí se convierte en una colección de referencia. En el Pleistoceno Inferior, de la edad de Cueva Victoria hay sólo otros dos yacimientos más en Europa: los de Orce (Granada), y otro en Italia». «Hablamos -añadía- de una edad en torno a un millón trescientos mil años; por tanto, tengamos lo que tengamos, por poco que sea, hay que sacarlo y exprimir todo el jugo que se pueda».
«Si juntamos todos los yacimientos del sureste de la Península Ibérica: Cueva Negra, en Caravaca; Cabezo Gordo, en Torre Pacheco; Cueva Victoria, en Cartagena; y los de Orce (Granada), que están a 70 kilómetros de Caravaca», proponía el experto, «nos encontramos con un conjunto que es una maravilla. No voy a decir que compiten con Atapuerca, porque la palabra competir no me gusta, pero sí que los yacimientos de Murcia y Orce tienen la misma importancia que los de Atapuerca, o quizás más. Cueva Victoria, en concreto, es una maravilla desconocida».










