
EL FALLO
«Es un premio muy importante con el que se ha apostado por la poesía y por romper el mito de que no son buenos tiempos para la lírica. Es un impulso para seguir trabajando la poesía, ya que confío en que estamos en una sociedad en la que la poesía tiene mucho que decir», valoró este escritor, cuyo poemario Fiesta de disfraces le ha hecho merecedor de 30.000 euros y la publicación, por la editorial Calambur, de 2.000 ejemplares de este poemario.
Según explicó el autor cubano, que aseguró que estará presente en la entrega del premio y en la presentación del libro en Murcia, Fiesta de disfraces «es un libro que lleva cociéndose muchos años, en los que he juntado poemas escritos desde 1988 hasta el 2004» y consideró que gracias a este premio se dará a conocer la faceta menos conocida de su trabajo, «la de esta otra poesía», afirmó, ya que como trovador y repentista es universalmente conocido.
«Fiesta de disfraces es un compendio de reflexiones sobre las apariencias y la necesidad de enmascararse para sobrevivir y de desenmascararse para poder seguir viviendo», explicó. En este poemario tiene cabida desde lo más íntimo, como el amor, a lo más dramático, como la muerte; desde la prosa poética al lirismo más clásico, desde el verso libre al soneto. «Es un resumen de mi trabajo poético durante tantos años», definió y aseguró que para él lo más difícil a la hora de concebir un libro de poesía es dar con la estructura adecuada «y éste ha cambiado mucho de estructura, la última vez, tres días antes de presentarlo al premio», desveló Alexis.
Labor íntima y silenciosa
El accésit, dotado con 10.000 euros y la publicación de 2.000 ejemplares del poemario por Calambur, fue a parar a Sebastián Mondéjar, músico profesional y entregado a la poesía desde los 16 años. El murciano Sebastián Mondéjar, que ha recibido el premio por La herencia invisible, manifestó su «sorpresa absoluta, no tenía ninguna esperanza y fue una decisión de última hora el presentarme. Para mí este premio es una compensación y reconocimiento a esa labor íntima y silenciosa que uno lleva con la poesía». En opinión de su propio autor, La herencia invisible es «un poemario muy personal, con poemas muy directos, accesible y sin rincones oscuros, escrito con el corazón y mi verdad, y anteponiendo mi experiencia vital», describió antes de asegurar que es un poemario del que se siente muy orgulloso y «me alegra poder sacarlo a la luz, aunque nunca he tenido prisa por publicar; además, me da miedo figurar por un trabajo tan íntimo como es para mí la poesía».










