
Por su parte el presidente de la SEGO, José Manuel Bajo Arenas, señaló que hay dos situaciones en lo que se refiere a los riesgos durante el embarazo . Por un lado, el contacto de la madre durante el periodo de gestación del embrión con materiales nocivos que pueden causar malformaciones y alteraciones, en cuyo caso es necesario evitar el contacto con esos agentes. Y por otro, la incapacidad de realizar ciertas actividades debido al peso o la postura necesaria para trabajar.
Algunas de las sustancias químicas más conocidas por su efecto perjudicial sobre la salud de la madre o del feto son los metales, los disolventes, los pesticidas, los gases anestésicos, los cauchos y ciertos productos farmacéuticos. Entre las profesiones que suponen un factor de riesgo mayor para la salud de la madre y el feto, José Manuel Bajo se refirió a las actividades en lugares como hospitales o centros que requieran máquinas de identificación, así como minas y fábricas.
Según el informe de la SEGO, las infecciones suponen otro riesgo específico para el embarazo. Los ejemplos más frecuentes son las derivadas de enfermedades como toxoplasmosis, rubeóla, parvovirus y varicela.
Como manifestó Ferreras, la duración de la prestación depende del momento en el que se detecta, así como el momento en el que la mujer embarazada no puede realizar ninguna actividad en la empresa, y hasta el momento del parto. En relación a un estudio realizado recientemente en Andalucía, Ferreras destacó que el 65% de los embarazos no presentan patologías, y el 90% de los recién nacidos no tuvieron ningún problema al nacer. En este sentido añadió que el objetivo es tanto proteger a la madre y al feto ante los riesgos durante el embarazo, como facilitar las posibilidades y las aspiraciones profesionales de la mujer.







