
LAS PROPUESTAS
En el documento al que ha tenido acceso La Verdad, los técnicos de la Comisión, en su mayor parte de la Dirección General de Medio Ambiente, han propuesto al Parlamento Europeo y al Consejo un calendario de actuaciones que se prolonga hasta el año 2012, después de un proceso de consultas internas que se inició el pasado verano para dar respuesta a la grave sequía que atenaza Europa.
La Comisión cree además que «hay que introducir estas medidas rápidamente a nivel comunitario». A finales de este año, las autoridades comunitarias realizarán una evaluación de todas las opciones que hay sobre la mesa para mitigar los efectos de la sequía.
Las bases para hacer frente a los desafíos de la escasez de agua pasan por la aplicación estricta de la Directiva Marco, un sistema de tarifas que ponga fin a las pérdidas y al derroche, incrementar las medidas de ahorro, ya que la Comisión Europea considera que todavía se desperdicia un 20% del agua, y por último la investigación de nuevas fórmulas. La CE advierte que «hacer más infraestructuras de suministro debe considerarse como una opción cuando se hayan agotado otras».
Obras en caso extremo
En este punto, el documento oficial de Bruselas estima que los países socios actuarían de forma «contraproducente» si promueven más infraestructuras hidráulicas, «en contra de la lógica de la jerarquización del agua y la necesidad de respaldar las medidas de ahorro y eficiencia hídrica en primer lugar».
La CE no se cierra a nuevas obras, puesto que estas inversiones sí serían necesarias en las regiones en las que se han aplicado todas las medidas preventivas y en las que la demanda sigue siendo superior al disponibilidad. Esta consideración valdrían para la cuenca del Segura, que es la única estructuralmente deficitaria de España, y para otras zonas del país azotadas también por prolongados períodos de sequía.
Las autoridades comunitarias no mencionan ninguna cuenca en concreto, pero sí aceptan que se construyan infraestructuras adicionales «como un posible medio de paliar las consecuencias de una sequía grave». Entre otras, mencionan los depósitos de aguas superficiales y subterráneas, los trasvases y el uso de fuentes alternativas, tales como la desalinización y la reutilización, entre otrsa medidas.
Los técnicos de la Comisión siguen sin ser amigos de los trasvases, e incluso ponen pegas a las obras de regulación, como la presas. Ellos le llaman «interrupción» de los cauces, aunque no postulan ninguna medida en concreto.
Como se sabe, el Colegio de Ingenieros de Caminos de España ha denunciado la pretensión de algunos colectivos de liberalizar los ríos, contra la cual están en desacuerdo a la vista de los recurrentes ciclos de sequía y los episodios de graves inundaciones que padecen muchas cuencas españolas.
En relación a los trasvases de caudales entre cuencas, la Comisión Europea cree que «cambian inevitablemente la situación de las masas de agua, y por ello están sometidos a estrictos criterios específicos. Además, los grandes proyectos provocan a menudo conflictos sociales y políticos entre cuencas donantes y receptoras, lo que cuestiona su sostenibilidad».









