
Durante el encuentro mantenido en el balneario de Sochi en septiembre del año pasado con José Luis Rodríguez Zapatero, el máximo dirigente ruso aprovechó una alusión al referéndum que Ibarretxe se propone convocar este año en el País Vasco para decir, en clara alusión a Serbia, que «el principio de integridad territorial tiene que extenderse también a otros países europeos y no debe caer en desuso».
Ayer habló en concreto de las regiones secesionistas de Abjasia y Osetia del Sur, en Georgia, y el Transdniester, en Moldavia, «enclaves que de facto son ya independientes». «Dicen que Kosovo es un caso aparte; mentira, es igual que todos los demás y lo saben perfectamente», aseguró.
Putin insistió en que «debemos elaborar unas reglas de comportamiento únicas para todo el mundo, de lo contrario, estaremos fomentando el separatismo». Preguntado sobre si Moscú se propone reconocer la soberanía de Abjasia, Osetia del Sur y el Transdniester, en el caso de que la UE y EE. UU. respalden la independencia de Kosovo, el jefe del Kremlin respondió: «Si otros adoptan decisiones estúpidas e ilegales, nosotros no vamos a hacer lo mismo».
Putin, no obstante, manifestó que, si finalmente Washington y Bruselas reconocen la independencia de Kosovo, «lo interpretaríamos como una señal ante la que tendríamos que adoptar medidas para preservar nuestra seguridad«. «Tenemos ya elaborado un plan casero para hacer frente a la situación», afirmó sin facilitar detalles.
El primer mandatario ruso arremetió otra vez contra los planes estadounidenses de desplegar su escudo antimisiles en Polonia y la República Checa. «Si de forma tan flagrante, sin preguntar a nadie, ni siquiera a sus propios ciudadanos, nos colocan misiles al lado de nuestras fronteras, nos veríamos obligados a apuntar los nuestros contra ellos». Putin quiso dejar claro que Ucrania se vería también afectada, si entra a formar parte de la OTAN.
El presidente ruso, que deberá entregar el poder al vencedor de los comicios del próximo 2 de marzo, ofreció su séptima y última rueda de prensa antes de dejar el cargo. Durante 4 horas y 40 minutos respondió a un total de 80 preguntas delante de más de 1.300 periodistas rusos y extranjeros. Putin dijo sentirse «satisfecho» de sus ocho años al frente de Rusia pese a haber trabajado «como un esclavo en una galera», manifestó Putin.







