
Un ejemplo claro de ello es la alimentación y, en concreto, los productos frescos, que copan más de un tercio del mercado (el 37,7%). Sus ingresos aumentaron un 5,3% el año pasado, mientras que sus precios lo hicieron un 4,5%; en consecuencia, su volumen real de ventas apenas subió un 0,8%. Mejor les fueron las cosas a los alimentos envasados y los artículos de droguería y perfumería (15,1%), donde la cifra de negocio aumentó un 5,5% y un 6,1%, respectivamente.
Para los expertos, estos números muestran con claridad que cada vez se venden menos productos de gran consumo, si bien como estos son en bastantes casos más caros al final aumenta el gasto total.
Diferencias de precios
En los productos de droguería y limpieza las llamadas marcas blancas'suponen el 37,6% de las ventas, mientras que en perfumería e higiene esa cuota desciende al 13,1%, la más baja entre las enseñas propias de la distribución. Estas, en realidad, esconden a fabricantes conocidos que, además de vender sus propios artículos, trabajan aparte para las superficies comerciales como, por ejemplo, Cuétara, Leche Asturiana, El Pozo, Campofrío, Pascual, El Gallo, Escuris o Siro. Ello, sin embargo, no impide que las diferencias de precios entre las firmas más conocidas y estas anónimas superen el 45% en perfumes y artículos de limpieza, el 25% en las bebidas y los productos no perecederos, y casi el 20% en los artículos frescos.
Respecto a los canales de distribución más preferidos por los consumidores, los supermercados consolidan su dominio, sobre todo los de mayor tamaño, que crecieron un 10% en número de establecimientos durante el 2007 frente al aumento del 3% registrado por los hiper. Los super concentran ya casi el 70% de todas las ventas en alimentación envasada, frente al 21,5% de las grandes superficies.





