-¿Qué intervienen más en el póker: el azar o la estrategia?
-Ni lo uno ni lo otro por completo. En realidad yo lo definiría como un juego de habilidad en el que interviene la suerte. Es un juego basado en el uso del cálculo matemático y de la psicología, precisamente, para intentar vencer al azar.
-¿Es importante el cara a cara?
-Sí, de hecho, frente al póker que juegan muchas personas por Internet, los movimientos o las caras del adversario, cuando juegas de forma presencial, pueden ayudarte a vencerle.
-¿Hay gestos concretos que puedan ayudarnos a conocer las cartas del contrario?
-Eso es muy difícil, porque cada persona es un mundo. Lo que sí es cierto es que cuando ya llevas un rato jugando con alguien, vas conociéndolo y puedes descubrirle algunos movimientos. Y luego además, hay una serie de movimientos que suelen ser comunes. Por ejemplo, si alguien acerca las cartas significa que las va a tirar; si tocan las fichas indica que las va a coger, etc. Pero de todos modos, ningún gesto es cien por cien fiable.
-¿Es importante la actitud?
-Claro. Es importante jugar convencido de que vas a ganar y hacerlo, con espíritu competitivo.
-¿Qué habilidades ayudan en una partida?
-Todo jugador de póker debería tener un buen conocimiento matemático básico, y además, una gran actitud psicológica, que le permitan actuar con soltura y destreza.
-¿Cuál es la combinación más pequeña con la que ha ganado alguna vez una mano?
-Eso es muy relativo. Hay veces que unas cartas muy pequeñas pueden darte el triunfo, y en cambio, unas muy grandes, pueden no ser suficientes para que ganes.
_¿Por qué cree que en la ficción el póker siempre se relaciona con los personajes malos?
-Debido a la leyenda del póker antiguo, donde siempre se jugaba en timbas clandestinas. Sin embargo, hoy día, ya no es así. El póker se ha convertido en una especie de deporte, y de hecho, ya se empieza a retransmitir en muchas partes del mundo. Cuando adquiera más protagonismo en España la gente descubrirá que es un deporte con muchas posibilidades para triunfar.
-¿Tiene alguna manía sobre el tapete?
-No. Lo único que hago es usar un cubrecartas y mirar las cartas en cuanto me las reparten. Además, suelo jugar lento, pensando bien mis movimientos e intentando actuar siempre igual para que mis rivales no detecten mis jugadas por mi actitud. Pero eso no son manías.
-¿Dónde ha metido más faroles: en el juego o en la vida?
-(Risas) Los faroles me los reservo siempre para el juego y no para la vida.
-¿Y ha hecho alguna vez trampas?
-No, de hecho es casi imposible, porque las cartas las reparte un croupier.








