
CRISIS EN EL GOBIERNO ITALIANO
Napolitano se reunió primero con el presidente del Senado, Franco Marini, y después con el de la Cámara de los Diputados, Fausto Bertinotti. Para hoy, miércoles, se prevé la disolución efectiva del Parlamento y la fijación de la fecha de las elecciones, que deben celebrarse dentro de los 70 días posteriores; es decir, como máximo el 15 o el 16 de abril. También se fijará la fecha de la primera sesión de las Cámaras, dentro de los veinte días posteriores a la celebración de las elecciones.
Napolitano tomó la decisión de disolver las cámaras tras fracasar la misión que encomendó a Marini para sondear la posibilidad de lograr un consenso con el que reformar la ley electoral antes de los comicios anticipados. Ni el presidente del Senado, Franco Marini, ni su homólogo en el Congreso, Fausto Bertinotti, hicieron declaraciones después de sus entrevistas con Napolitano.
La Presidencia explicó, por su parte, que las reuniones se habían producido con arreglo al artículo 88 de la Constitución, que estipula que «el jefe de la República puede, después de haber consultado a los presidentes, disolver las dos cámaras o incluso una sola de ellas».
La crisis de Gobierno se abrió el 24 de enero cuando el primer ministro, Romano Prodi, perdió la confianza del Senado, después de que un pequeño grupo democristiano, la Unión de los Demócratas para Europa (UDEUR), abandonase la colación que apoya el Ejecutivo. Ese abandono se produjo tras ser acusado de corrupción el líder de la UDEUR, Clemente Mastella, que en ese momento era ministro de Justicia. Desde entonces, los esfuerzos de Napolitano se han centrado en intentar cambiar la ley electoral, una petición sostenida no sólo por el centroizquierda sino por un amplios sectores de la sociedad, ya que favorece la creación de grandes coaliciones con multitud de partidos. Ese minifundio político está considerado como uno de los principales causantes de la inestabilidad del Gobierno, ya que formaciones con una representación parlamentaría mínima, como la UDEUR, que contaba con un 1,4% de los votos, pueden formar y deshacer gobiernos con gran facilidad.
Centro progresista
La celebración de las elecciones pone en peligro la gestación del Partido Demócrata, cuyo principal objetivo es acabar con ese minifundio y crear un partido fuerte, unido entorno a un programa de gobierno de centro progresista. Su líder, el alcalde de Roma, Walter Veltroni, reiteró ayer que el Partido Demócrata acudirá sólo a las urnas y que no volverá a repetir la experiencia de la Unión de Romano Prodi, en la que había 17 partidos. Los sondeos otorgan al PD un 35% de los votos, muy alejado del 56% que recibe la alianza de Berlusconi. En dos periódicos, La Repubblica y La Stampa, se alababa ayer la posición de Veltroni, ya que es innovadora en Italia y supone, al menos, un cambio con respecto a los últimos quince años.
El consejo de ministros fijó para el 18 de mayo la fecha para celebrar el referéndum, convocado por la mayoría de las fuerzas políticas para cambiar algunos puntos de la actual ley electoral.
En cuanto se disuelvan las Cámaras el referéndum se aplazará al 18 de mayo del próximo año. Si en ese periodo se cambia la ley electoral, el referéndum queda anulado.







