
Siete de los hombres fallecieron en un ataque aéreo contra un cuartel de la Policía leal a Hamás en Jenin, al sur de la franja y otros dos milicianos por disparos de soldados judíos cerca de Rafah, en la frontera con Egipto. Según el ejército hebreo, ambas acciones se produjeron en respuesta al lanzamiento de ocho cohetes 'kassam' por parte de los palestinos en Sderot.
A pesar de que el atentado de Dimona ya fue reclamado por el brazo armado de Fatah, Hamás aseguró ayer que fueron dos de sus hombres procedentes de Hebrón los que perpetraron el ataque suicida, que sería el primero en el haber del grupo islamista desde el 2004.
Israel extremó ayer el nivel de alerta en todo el país y arrestó en un sólo día a 236 palestinos que había entrado ilegalmente en su territorio, la mayoría de ellos sin vínculos terroristas. El Estado hebreo quiere proteger su frontera con Egipto por temor a ataques palestinos desde el Sinaí.
El presidente israelí, Shimon Peres, denunció que el atentado se proponía «matar toda posibilidad de paz», en momentos en que la Autoridad Palestina de Abas e Israel llevan a cabo negociaciones con el fin de firmar un «difícil acuerdo de paz» antes de fin de año. Un responsable de los Mártires de Al Aqsa, Abu Al Walid, afirmó que en el atentado estuvieron implicados otros dos grupos armados.







