
A principios de este mes, Jumilla inauguró un área con 120.000 placas solares capaces de alcanzar una potencia global de 20 megavatios, energía suficiente para dar luz a 20.000 viviendas. La empresa Luzentia, promotora del proyecto, habló de este parque como «el más eficiente de Europa». En los últimos meses, la Consejería de Desarrollo Sostenible ha dado luz verde a once nuevas iniciativas en Calasparra, Caravaca, Lorca, Yecla y Santomera, entre otros puntos de la Región. En Caravaca, por ejemplo, existen proyectos para instalar 80 megavatios, y en Lorca se prevé llegar a los 150.
En un año, si los pronósticos se cumplen, se habrá multiplicado por siete la potencia en energía solar. La Comunidad concederá subvenciones por valor de tres millones de euros, y se calcula que el montante total de la inversión privada a lo largo de los próximos años será de 2.400 millones.
El consejero de Desarrollo Sostenible, Benito Mercader, defendió ayer, durante la presentación del Atlas de Radiación Solar y Temperatura Ambiente, que la Región «va a ser líder en esta fuente de energía renovable». Destacó que «la implantación de esta tecnología es fundamental para nuestra independencia energética y la protección del medio ambiente». La energía solar es «inagotable, y es la principal fuente renovable a nuestro alcance».
La eólica, sin arrancar
La situación no es tan optimista por lo que respecta a otros campos, como la energía eólica. Pese a que la Región cuenta con zonas óptimas para su desarrollo, de momento la producción es casi testimonial, y no se alcanzan los 25 megavatios de potencia, reconoció el consejero. Las principales instalaciones eólicas están en Jumilla.
La Región tiene también grandes posibilidades en el campo de la biomasa, una fuente energética alternativa basada en los vegetales. El Instituto Murciano de Desarrollo Agrario y Alimentario (IMIDA) está desarrollando un trabajo de investigación cuyo objetivo final es la reconversión de entre 35.000 y 100.000 hectáreas de plantío en cultivos destinados a la generación de biomasa. El estudio durará tres años.








