ASÍ ESTÁ EL PAÍS
El secretario general de la IPF, Fernando Carcedo, significó que «una sociedad no puede evolucionar positivamente sin su célula principal, la familia». Máxime cuando su vigencia, al igual que la del matrimonio, son un «valiosísimo potencial para la prevención y el amortiguamiento de los efectos dramáticos de problemas como el paro, las enfermedades, la vivienda, las drogodependencias o la marginalidad». Pero, a juicio de esta institución que se declara independiente, los problemas de la familia se han «agravado considerablemente en los últimos años», debido al «abandono y desprotección» por parte de las administraciones públicas.
El minucioso estudio elaborado indica que 408 matrimonios se rompen al día en España, en 12 años (1995-2006) la ruptura familiar ha crecido casi el 77% y tan sólo en los últimos seis años se ha incrementado en un 42,5%. En los últimos 25 años ya se ha superado el millón de divorcios en España, «afectando a más de 1.750.000 niños», y se han duplicado en los últimos seis años. De seguir esta tendencia, sostiene el informe, antes del 2010 «por cada matrimonio que se produzca, se romperá otro».
Rupturas
El crecimiento de los divorcios ha sido espectacular y se han triplicado en sólo diez años. En el 2006 se registraron casi 127.000, casi el 90% del total de las rupturas. A juicio de la IPF, se constatan claramente los efectos negativos que ha tenido la ley del divorcio express, ya que se han producido 346.000 divorcios en tan solo 27 meses, desde julio del 2005 hasta septiembre del 2007. Tan sólo en los nueve primeros meses del 2007 se han alcanzado casi los 100.000 divorcios, duplicando a todos los registrados en el 2004. «Estos datos evidencian que España, junto a Bélgica, es el país de la UE 27 con mayor tasa de rupturas matrimoniales».
Para abordar esta situación, la institución plantea crear centros de orientación familiar y elaborar una ley de Prevención y Mediación Familiar para ayudar a las familias en situaciones de «conflictividad y crisis», tal como recomienda el Consejo de Europa. «Muchos matrimonios no se romperían si gozaran de esa ayuda y mediación», adujo Eduardo Hertfelder, presidente de la IPF.
Sensibilidad
En cuanto al aborto, la IPF sostiene que «se ha convertido en la principal causa de mortalidad en España» (entienden que el feto, aún por debajo de las semanas reguladas por la ley, es un «proyecto de vida en desarrollo embrionario»), de manera que uno de cada seis embarazos (17,4%) termina en aborto. Desde la legalización del aborto, en 1985, hasta finales del 2006, subraya el estudio, se han superado el millón cien mil abortos acumulados. «España se ha convertido en el país de la UE 15 con mayor crecimiento en el número de interrupciones del embarazo, mientras la mayoría de los países europeos mantienen un nivel de abortos estable o incluso en disminución», arguye.
España ha tenido un incremento de casi el 60% en los últimos seis años, pasando de 63.756 a 101.592 abortos, y en diez años el crecimiento ha sido del 99%. En tan sólo los dos últimos años (2004-2006) el número de abortos ha crecido en un 20%. Además de revisar la vigente ley, la IPF aboga por crear centros de atención a la mujer embarazada «que ayude a todas las madres, solteras o casadas, a tener sus hijos, con una particular sensibilidad hacia las condiciones de las mujeres menores y las inmigrantes».
Un país 'viejo'
La tesis central del informe se basa en que las administraciones públicas han «ignorado y abandonado a la familia» y que nuestro país sigue a la «cola de Europa» en cuanto a ayudas a esta institución. Los datos avalan que España es una nación envejecida, debido a la pérdida continuada de su juventud (3,3 millones menos de jóvenes menores de 14 años desde 1980) y el aumento de la población (uno de cada seis españoles es mayor de 65 años y ya hay más de dos millones de personas mayores de 80 años, casi el 5% de la población). Además, el déficit de natalidad es preocupante, porque faltan al menos 125.000 nacimientos más anuales para asegurar a medio plazo el mantenimiento poblacional. «Nacen 90.000 niños menos que hace 25 años a pesar del aumento de la población de ocho millones de personas en este tiempo». Y no es suficiente con la inyección de la natalidad de las madres extranjeras (uno de cada seis, en la actualidad).






