Un conductor declaraba ayer a La Verdad que, el pasado mes de noviembre, sufrió un ataque cuando transitaba por la AP-7, al aproximarse a uno de los puentes cercanos al lugar de los hechos sucedidos el pasado jueves. Él sí que pudo ver, aunque no reconocer, a los dos autores de la fechoría. «Miré hacia arriba y vi cómo dos chavales salían que se las pelaban y se montaban en sus bicicletas», matizaba dicho conductor.
Ayer, durante el velatorio de Francisco Javier Martínez Huéscar, muchos eran los que afirmaban tener a un amigo, o a un amigo de un amigo, al que le había pasado un suceso similar.
«Una compañera de mi suegra no coge el coche porque le tiraron una piedra cuando iba por la autovía. Imagina que se ponen a tirar piedras en hora punta. La que pueden armar», comentaba ayer José María Martínez. A estos rumores hay que añadir el hecho de que fuentes de la Guardia Civil hayan confirmado que otros dos vehículos sufrieron ataques similares a la que mató a Francisco Javier.
Sin embargo, la muerte del joven de 26 años ha sido la primera que se da bajo esta circunstancia. Su caso fue el primero en ser comunicado a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. En las anteriores ocasiones, los afectados rehusaron a ejercer su derecho. Las autoridades recomiendan que se dé cualquier tipo de información referente al caso de San Pedro del Pinatar.









