Ayer, después de que la noticia se propagara por las calles de San Pedro del Pinatar, otros conductores acudieron a denunciar los hechos ante la Benemérita. Fuentes del Instituto Armado confirmaron a La Verdad que cinco personas más habían prestado declaración a los agentes de la Policía Judicial, a cargo del caso por tratarse de una acción delictiva.
Mientras todo se esclarece, el miedo se apodera de los más allegados de Francisco Javier. Su hermano José María, camionero de profesión, afirma que, cuando volvía a casa el pasado jueves, «iba dando las largas y frenando, asustado por si me tiraban algo. Antes, cuando veía que los críos me hacían la señal de la bocina, yo iba y la tocaba. Si se dedican a tirar piedras desde el puente... A ver quién sale. Si no me hacen la seña tiemblo».









