
En algunos casos esa protesta llega a los medios informativos, como ocurre ahora en que, tras unas semanas del retorno de la oficina principal de Correos a su primitivo emplazamiento en la calle Musso Valiente, después del largo periodo de traslado provisional a las cercanías del barrio de La Viña, para las obras de modernización, por distintos conductos se plantean dos situaciones que, en opinión de los usuarios, «no tienen sentido».
La desaparición del buzón para correspondencia que existía en la fachada fue anulado y al reabrir las instalaciones no ha vuelto a colocarse. Ahora, el que quiere depositar una carta ya franqueada tiene que hacerlo en el mostrador de la oficina, cuando está abierta. Fuera del horario de atención al público no es posible. La alternativa es recorrer las calles en busca de uno de los buzones que existen.
Los usuarios no entienden esa supresión que consideran perjudicial para ellos. Y lo más curioso de esta queja es que, según dicen, nadie les ha dado razones de peso para esa supresión del buzón de la correspondencia en el edificio que, precisamente, alberga la oficina central de Correos en Lorca.
El otro tema puntual que plantean es el del reparto de las cartas. Tanto la Federación de Asociaciones de Vecinos, como la patronal Ceclor y la Cámara de Comercio, además de ciudadanos a nivel individual, y de las empresas que se dedican a la administración de edificios, coinciden en que, abundan las quejas en especial en los inmuebles de nueva planta porque las exigencias de Correos en cuanto a características de los buzones, dimensiones y situación, provocan que no se haga el reparto y los vecinos tengan que acudir a lista de correos para recoger sus correspondencia.
Algunos de los afectados afirman que, al reclamar en Correos, se les ha dicho que los casilleros instalados en sus edificios pueden provocar problemas de cervicales y lumbares en los carteros. Ante esa curiosa justificación han comparado sus casilleros con los instalados en la propia oficina de Correos para los apartados postales y dicen que, aplicando los criterios de la empresa pública, no reúne las características que se exige a los particulares.
El caso es que, a nivel local, ninguno de los responsables de Correos quiso ayer realizar aclaración alguna sobre estos temas, limitándose a remitir al informador a la Oficina de Comunicación de Correos, Zona 6, situada en Valencia.









