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El proyecto ha sufrido mil vicisitudes, entre otras la demora o interrupción de las obras de su sede: el modernista Palacio de Aguirre, ya rehabilitado, y un edificio nuevo anexo. Ahora, cuando la empresa encargada estaba culminando estos trabajos y la Comunidad había contratado ya por 700.000 euros el proyecto museográfico, todo vuelve a estar en punto muerto por el choque entre mecenas y administración.
El empresario parece haberse hartado de los continuos retrasos y, sobre todo, del cambio de planes del Gobierno regional respecto a una condición del convenio firmado entre ambos en el 2005: que la sede del MURAM sería ampliada no sólo con un edificio anexo al Palacio de Aguirre en la plaza de la Merced (o del Lago), sino con otro en un solar pegado a éste en la calle San Diego.
La Comunidad, de acuerdo con el Ayuntamiento de Cartagena, ha sido incapaz de llegar a un acuerdo con los dueños de la parcela y finalmente ha desechado comprarla para esta ampliación. La alternativa por la que se ha decidido es construir un museo de carácter contemporáneo junto a la plaza de toros de Cartagena, en cuyo subsuelo está el Anfiteatro Romano, que va a ser puesto en valor próximamente.
Otro ha sido, no obstante, el detonante del cabreo de Gallego, con quien este diario intentó ayer contactar sin éxito: que la Comunidad hizo hace poco una criba y decidió que de los 325 cuadros de
la colección de su difunta esposa, sólo 130 (entre ellos, varios de José Manuel Ciria) tienen categoría para ser expuestos en el MURAM.
300 obras del siglo XX
El director general de Bellas Artes y Bienes Culturales, José Miguel Noguera, lo explicaba así ayer: «La colección de Marifí Plazas tiene obras de pintores de segunda fila. Hay obras buenas, pero no todas son para colgarlas. Podemos usar los fondos propios de obras del siglo XX que. Tenemos una colección soberbia, espléndida, en almacenes y en el Museo de Bellas Artes de Murcia», dice Noguera.
Éste asegura que le ha dicho «una y otra vez» a Gallego que es «inasumible» pagar 6 millones de euros por el solar de San Diego y otros 10 por construir el edificio anexo sólo para que quepa en el Muram la colección de Plazas.
«Este señor no actúa como un verdadero mecenas. No puede poner a la administración en la picota continuamente con sus condiciones. Tiene un plazo de una semana para contestar si cede o no cede los cuadros», anunció tajante Noguera, quien señaló que hoy le enviará una carta certificada. «Estoy quemado. Aquí no estamos para pagar con dinero público los caprichos de nadie, y Gallego ha intentado hasta imponer quién debe ser el director del Muram, y eso sí que no», defiende.







