Si la víctima del crimen estaba fichada por algún delito, la identificación puede producirse en muy breve plazo. Con ese dato, los agentes podrían comenzar a conocer en qué ambientes se movía el fallecido y las razones por las que pudo sufrir un ajuste de cuentas.
Por otro lado, la autopsia realizada en el Instituto de Medicina Legal de murcia ha desvelado un dato de enorme interés: el cadáver permaneció un tiempo metido en una cámara congeladora, antes de ser descuartizado, metido en bolsas de basura y trasladado al huerto donde fue enterrado.
Este hecho apuntaría a que el crimen pudo ser cometido por miembros de alguna organización delictiva, pues parece revelar una preparación, una planificación y unos recursos, así como una frialdad en la forma de actuación, que no es propia de quien mata en un arrebato y se deshace del cadáver como puede.
El último dato relevante aportado a la investigación es que la víctima es un varón de unos 40 años y de raza blanca, por lo que podría ser de nacionalidad española.








