En el encuentro, convocado con el único punto de discutir la situación de la presidenta, Naranjo pidió que le explicaran si los rumores surgidos acerca de que algunos pedían su marcha eran ciertos. Ningún directivo se atrevió a pedirlo con autoridad. Los críticos plantearon su discrepancias, pero no hubo un líder, no propusieron candidato alternativo y Naranjo se aferró al cargo.
Ley del silencio
La presidenta fue preparada a una tensa reunión. En ella, dio un golpe de autoridad ante los presentes y se nombró como única portavoz de la Junta directiva. Quien hable será expulsado.
Francisca Naranjo mantiene que el encuentro fue convocado por ella para tratar los proyectos inmediatos de la asociación y restó importancia al descontento de los hosteleros. Lo cierto, según ha comprobado La Verdad, es que la convocatoria escrita se fijó como único punto del orden del día debatir la situación de Naranjo.
«Son comentarios malintencionados. Nngún directivo está en mi contra. Hemos hablado de muchas cosas de la asociación. No sé de dónde vienen los rumores. Aquí hay unión y estamos fuertes y cohesionados. No hay discrepancias.», insistio Naranjo.








