La revolución tecnológica y la familiarización con el mundo de Internet ha dado lugar no a nuevos delitos, sino a nuevas formas de cometerlo. Una de ellas es el grooming, que viene a definir la nueva táctica con la que los pedófilos tratan de contactar con sus potenciales víctimas.
Cada día, en Estados Unidos, entre 400 y 500 niños reciben alguna propuesta para desempeñar algún tipo de actividad sexual, la reciben en su casa, a través de Internet, sin que sus padres lo imaginen, según datos del FBI publicados por el portal esmas.com.
Además del grooming, en Internet hay otro tipo de acoso relacionado con los jóvenes a través de Internet. Es el denominado E-bullying, acoso entre estudiantes o profesores aunque lejos de intenciones sexuales, más bien con afán de mofa y burla, lo que también puede ocasionar graves trastornos al niño que lo sufre.
Según fuentes de la Guardia Civil, cada vez es más frecuente que los pederastas «sustituyan el parque por un ordenador en su casa, por lo que hay que empezar a controlar más exhaustivamente lo que nuestros hijos ven en Internet», según apuntaron fuentes de la Benemérita el pasado mes de agosto en Alicante.









