
López Chinchilla habló en nombre de todos los familiares, de los que estaban y de los que ya no han podido ver este reconocimiento público que el Ayuntamiento, en nombre de Yecla, les ha rendido con la rotulación de una plaza de nueva creación que lleva el nombre de Plaza del Recuerdo.
El consistorio municipal alcanzó un acuerdo sobre el homenaje que desde el Ayuntamiento debía dirigirse a los yeclanos que perecieron en el Holocausto. Tras una moción de IU, el Pleno decidió dedicar la Plaza del Recuerdo a la memoria de sus hijos asesinados en los campos de exterminio, así como erigir un monolito, realizado por la empresa Arca, donde figuran grabados en el hierro los nombres de todos ellos, el lugar y el año de su fallecimiento.
Lugar para el recuerdo
Para muchos familiares, la ocasión tuvo un sentido, además de emotivo, muy especial: «Hasta hace muy poco no teníamos ningún lugar donde ir a recordar a nuestros parientes fallecidos, ningún lugar donde dejarles unas flores o rezarles alguna oración, ahora, al menos, indican, ya tenemos un lugar donde podremos decirles que su memoria sigue presente y el sacrificio de sus vidas no fue inútil ni en vano».
El monolito fue inaugurado el pasado lunes 15 de octubre con la presencia de los familiares de las víctimas, el alcalde de Yecla, Juan Miguel Benedito, y miembros de los diversos grupos municipales, junto al investigador Salvador Santa Puche, quien tomó la palabra en dicho acto para revindicar la historia de estos yeclanos.
De esta forma, el recuerdo y la memoria de estos seis yeclanos que sufrieron cautiverio en los campos de concentración nazi de Gusen, Dacha y Mauthausen entre los años 1941 y 1942, quedan para la perpetuidad con sus nombres rotulados en un monolito que reproduce los nombres de José Juan Martí, muerto en 1942 en Gusen; José López Castaño, fallecido en 1941 en Mauthausen; Antonio Martínez Puche, quien encontró la muerte en 1941 en Gusen; Pedro Martínez Navarro, muerto en 1941, en Gusen; Pedro Muñoz Román, que murió en 1942 en Dachau; y Mariano Ortega Santa, quien sobrevivió a Dachau.
Estos seis yeclanos son tan sólo una pequeña representación de los cientos de murcianos y miles de españoles que tuvieron que exiliarse a varios países de Europa y de América, tras el hundimiento de la II República Española y el final de la Guerra Civil en abril del año 1939. Santa Puche opina que «olvidar a las víctimas del Holocausto es volver a matarlas por segunda vez».








