
La cuantía de la valoración, indican las fuentes consultadas, se fijaría en el momento en que la sentencia fuera definitiva. Lo que sí está puntualizado es la superficie de cada uno de los inmuebles reclamados. En el caso del Asilo de San Diego son 5.850 metros cuadrados, y en el del antiguo hospital 6.280.
Una de las sorpresas que puede deparar este litigio, en el caso de San Francisco, es descubrir que el templo, sede religiosa del Paso Azul, declarado monumento nacional en el año 1982, que se encuentra enteramente restaurado, no forma parte de los bienes de la Iglesia como cabía esperar ya que se encuentra abierto al culto.
Resulta curioso comprobar que, a pesar de que originariamente resultó afectado por el proceso de desamortización, no se haya intentado recuperar la propiedad en épocas en que, posiblemente, se hubiera encontrado una solución.
El caso es que la iglesia de San Francisco, un templo que fue construido por los franciscanos ya estaba abierto al culto en 1566. No quedan apenas indicios de su estado primitivo al renovarse totalmente la decoración interior en el siglo XVIII. Sólo la fachada, acabada en 1638, mantiene el recuerdo original por su sencillez y moderada ornamentación.
El interior muestra los más esplendorosos retablos barrocos de la ciudad, sobre todo el del altar mayor y los dos del crucero, el primero del lorquino Ginés López y los otros atribuibles a Jerónimo Caballero, y tiene el único órgano barroco, reconstruido en 1826 con elementos de otro anterior, que queda de las iglesias lorquinas, en proceso de restauración.








