
EL PARTIDO
Confianza
LO MEJOR Los árbitros
LO PEOR (2-3)
Y eso que el Tuco Muebles tampoco pudo hacer el partido que quisiera, algo que se ha venido repitiendo desde que la competición se pusiera en marcha, en todos los casos por las inoportunas bajas por lesión y jugadores tocados. Balo, Sergio Gama y Aranda no viajaron, Manolín lo hizo pero fue un mero espectador, mientras que Serpa, Javi Matía e Iván jugaron con molestias. Y por si fuera poco, Juanlu tuvo que dejar paso a Víctor Díaz al frente de la portería tras acusar su lesión en el abductor.
El encuentro comenzó con susto para la escuadra cartagenera. Jordi Sánchez disparaba al palo a los veinte segundos del pitido inicial. Sin embargo, el que golpeó primero fue el equipo cartagenero, con prodigioso gol de Esquerdinha, que se convirtió en santo y seña del ataque albiazul durante el partido. De hecho lo intentó en dos ocasiones más en la primera mitad.
Con el marcador a favor y aun con las fuerzas muy justas, el Tuco Muebles pasó a controlar el partido como pudo, tirando de amor propio y cierta heroicidad cuando el cansancio comenzaba a hacer mella. Aguantó hasta el minuto 19, en el que Jordi Sánchez, el jugador más incisivo en el cuadro de Tino Pérez, ponía el empate y segundos después ponía por delante a su equipo tras lanzamiento de falta. Así, la primera mitad se cerraba con un jarro de agua fría para las aspiraciones de los pupilos de David Marín.
Sin embargo, en la segunda mitad, después de coger algo de aire, el Tuco salió a la contra reforzado moralmente, con oportunidades de Amorós y Esquerdinha. Los árbitros se encargaron en este caso de bajar de la nube al equipo cartagenero con la expulsión de Fran Amorós, rompiendo el juego albiazul. Pero, la escuadra albiazul lejos de bajar los brazos supo reponerse y acabó empatando el partido en una jugada de libro, culminada por Serpa.
Minutos después llegaría un nuevo mazazo de manos de la pareja arbitral, expulsando a De Bail y Fali, decisión que hubiera sido equilibrada si el Tuco hubiera contado con un banquillo más amplio. De hecho, con Fran Amorós y De Bail expulsados, David Marín sólo se quedo con un hombre de refresco.
El conjunto cartagenero se había acostumbrado a luchar contra los elementos y lo siguió haciendo a pesar de los inconvenientes. Primero lo intentó Javi Matía y después Esquerdinha, que se sacó de la chistera el gol de la victoria.
Tino Pérez pidió inmediatamente tiempo muerto para poner en juego el portero-jugador. En ese momento salió a relucir la veteranía de los Javi Matía, Serpa y Jordi Gay para matar el partido y dejar al Valencia Miñana con la miel en los labios.







