Pese al color plomizo del cielo y a que las predicciones meteorológicas anunciaban lluvia, los murcianos no quisieron perderse la misa huertana ni la procesión con la imagen de la Fuensantica por el corazón de la ciudad.
La patrona de Murcia lució ayer el precioso manto de terciopelo chiffón en rojo carmesí, bordado en oro, que le regaló su antigua camarera, María Codorniú de la Cierva, con motivo de su coronación canónica, de la que están a punto de conmemorarse los ochenta años (se celebró el 25 de abril de 1927).
Miles de pétalos de rosas y azahares recibieron la sagrada imagen a su paso por las calles de la ciudad. Como es tradición, la imagen fue detenida ante la parroquia de San Lorenzo, donde salió una representación de la cofradía del Refugio a entregar un ramo de flores a la patrona. El presidente de la cofradía, Ramón Sánchez Parra, alzó a su hija Mercedes hasta el trono de la Virgen.
Este año se modificó el tradicional itinerario de la procesión, y se desvió hasta los conventos de las Anas y de las Claras, donde la Fuensanta fue recibida con alborozo por las monjas que, rompiendo la clausura en atención al excepcional momento, salieron hasta la calle para recibir a la patrona y saludar al obispo, monseñor Reig Pla.
La Fuensantica ha sido llevada este año hasta las Anas porque 2007 está declarado Jubilar para toda la congregación de Dominicos. Por la proximidad, se llevó también la imagen hasta el convento de las Claras, para que las religiosas gozaran del privilegio de recibir a la Virgen. Unas hermanas clarisas, junto a Fina de Guillén, la esposa del sacristán del convento, le cantaron a la Virgen una composición del padre Joseíco llamada !Qué hermosa es María!».
En la iglesia de Santo Domingo, antigua sede de los Dominicos y hoy regentada por los Jesuitas, el superior de la Compañía de Jesús en Murcia entregó una cesta de flores a la Patrona, mientras el coro Siloe entonaba unas canciones en honor de la Virgen.