El juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo ha ordanado hoy el ingreso en prisión de los dos presuntos miembros de ETA Garikoitz Etxeberría y Asier Larrinaga, detenidos el pasado mes de enero en la localidad francesa Ascain y entregados esta tarde a las autoridades españolas por Francia. Ésta es una medida adoptada por primera vez entre ambos países, y prevista en la denominada Orden Europea de Detención.
El titular del Juzgado Central de Instrucción número 6 les ha informado hoy de su situación, y que van a ser juzgados en España por portar documentación falsa y una pistola en el momento de su detención, y por lo que Francia ha decidido no juzgarles para que se encargaran los tribunales españoles. El magistrado deberá interrogarles por su relación con el zulo de Amorebieta.
Francia renuncia a juzgarles por primera vez
Esta extradición de los dos etarras, realizada en aplicación de una euroorden, es la primera en la que las autoridades del país vecino renuncian a juzgar a dos etarras que han cometido delitos en su territorio y delegan esa función en la justicia española. Los dos extraditados están relacionados con el zulo descubierto por la Ertzaintza en la localidad vizcaína de Amorebieta el 23 de diciembre del pasado año.
Etxebarria, considerado miembro "liberado" de un comando de ETA que operaba en Vizcaya, y Larrinaga, supuesto miembro no fichado de la misma célula, fueron detenidos el pasado 9 de enero en la localidad vasco francesa de Ascain, cuando buscaban contacto con dirigentes de la banda terrorista para que les dieran refugio en Francia. En el momento del arresto se les intervino una pistola, por lo que la justicia francesa podía haberlos procesado por tenencia ilícita de armas y asociación de malhechores.
Los dos presuntos etarras se encontraban huidos desde que el 23 de diciembre un agente de la Ertzaintza que paseaba por un monte en Amorebieta descubrió de manera accidental un zulo en el que se encontraron 50 kilos de explosivo. Las investigaciones abiertas por la policía vasca llevaron al hallazgo, el 5 de enero, de otros 181 kilos de explosivo en la vecina localidad de Atxondo. Una parte de ese material estaba ya preparado para su instalación en un coche bomba.
La Ertzaintza localizó también en Atxondo un vehículo de la marca Rover que utilizaba Asier Larrinaga, a pesar de estar a nombre de un familiar. En el coche, además, se encontraron documentos que permitieron identificar al resto de los miembros de la célula etarra de la que, además de los dos citados, formaban parte Saioa Sánchez y Aritz Arginzoniz, que se encuentran huidos. Tras el hallazgo del coche, la policía vasca procedió al registro del domicilio de Larrinaga, en Bilbao, y de su lugar de trabajo.
Historial de los dos etarras
Asier Larrinaga, de 27 años, carecía de antecedentes, aunque según fuentes policiales, estuvo relacionado con alguno de los integrantes del "comando Ezkaurre", la célula de ETA que, el 14 de septiembre de 2003, tendió una emboscada a una patrulla de la Ertzaintza en el alto de la Herrera (Alava). En el atentado los dos agentes de la policía vasca resultaron heridos, pero uno de los etarras, Arkaitz Otazua, resultó muerto en el enfrentamiento.
Garikoitz Etxeberria, de 29 años, es natural de la localidad guipuzcoana de Lizartza y se encontraba huido desde finales del año 2004, según informaron fuentes policiales. Al parecer, la fuga se produjo para eludir ser detenido en una operación antiterrorista ya que su nombre aparecía en los papeles del dirigente de ETA Ibón Fernández Iradi, "Susper". Tras aquella fuga a Francia se había convertido, supuestamente, en miembro "liberado" de la organización terrorista.
Garikoitz Etxeberria ya fue detenido por la Ertzaintza el 23 de junio de 1995 en San Sebastián acusado de participar en unos disturbios provocados por miembros de la izquierda abertzale que acosaron a pacifistas concentrados en Anoeta. Tras comparecer ante el juez, quedó en libertad.
Esta célula etarra es sospechosa de estar implicada en varios atentados con explosivos perpetrados en Vizcaya antes de la tregua de ETA de hace un año. Entre los atentados en los que podría haber intervenido este grupo se encuentran la colocación de bombas en las instalaciones de Correos en Etxebarri, el 1 de febrero, y en la empresa Barrenechea y Goiri, de Bilbao, el 22 del mismo mes.