El Murcia, con la caja vacía, busca dinero para pagar las nóminas de aquí a junio

José Otón
JOSÉ OTÓNMurcia

Raúl Moro, en la comida de directivas previa al choque entre el Barça y el Murcia en el Camp Nou del pasado 29 de noviembre, pidió a Bartomeu, su homólogo en el club culé, que por favor fichara a Manu Trigueros en cuanto pudiera. Si era en enero, mejor. No fue un comentario sin más y sí un asunto que trae de cabeza a los directivos granas.

El actual jugador del Villarreal, que pasó por la cantera del Real Murcia de 2008 a 2010, se fue al club castellonense después con una cláusula en su contrato que hoy puede ser vital para la supervivencia grana. En aquel documento, el club se aseguró, en caso de un futuro traspaso del jugador, que se llevaría el 15% de la operación. Una jugada del entonces director deportivo Sergio Fernández y de Víctor Alonso, que era casi el gerente del club, que ahora parece magistral.

Contando con que la cláusula del centrocampista es de 40 millones de euros, que tiene contrato hasta 2022 con el Villarreal y que es el elegido por la secretaría técnica culé para sustituir a medio plazo a Andrés Iniesta, que el Murcia pille un buen pellizco por este asunto no es una quimera. Unos 6 millones con los que el club grana, si no se interpone Hacienda, podría comenzar a construir un futuro más sólido. Es solo una de los frentes abiertos. Hay más.

La situación actual del club grana es compleja, ya que en la caja no queda nada de lo recaudado en los últimos meses. Moro no pone dinero desde abril, aunque el club ha pagado la nómina de octubre. Eso sí, ahora necesita un efectivo que no tiene para afrontar la de noviembre. Y luego, desde diciembre a junio.

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