Max, el perro de la Lotería de Navidad que obró un 'doble milagro'

Max, el perro de la Lotería de Navidad que obró un 'doble milagro'

Nacido como Bolita, la historia de Max es tan maravillosa como en el anuncio que protagoniza

F. OLMOS

Max, el perro que protagoniza el anuncio de la Lotería de Navidad de este año 2017, va camino de convertirse en toda una estrella. Y parte de la culpa la tiene el propio Amenábar, que quedó prendado de él en cuanto le vio bostezar en un casting. Y es que era precisamente eso lo que el director buscaba y no encontraba por ninguna parte. Así se lo hizo saber Rafael Casado, el adiestrador canino de Max y otros perros actores, a su dueña, Ainhoa Larregui. Así que allí se presentaron Ainhoa y Max y el resto es historia.

El primer milagro: de la caja de cartón a la 'caja tonta'.

Podría decirse que Max es una estrella en sí misma, focos y cámaras aparte. Y es que Bolita, como se llama realmente el perro (ellos también tienen nombres artísticos), empezó sus días de forma muy diferente. En concreto este cruce de podenco portugués los comenzó en una caja junto a sus hermanos a la puerta de la protectora sevillana El Buen Amigo. Bolita tuvo suerte...a medias. Y es que meses más tarde, cuando estuvo listo, encontró una familia. Pero lo devolvieron a la protectora.

«Dijeron que era un desastre de perro», cuenta ahora Ainhoa, quien se conmovió con su historia y se lo llevó a su casa. Allí se dio cuenta de que lo único que necesitaba el perro era atención y disciplina. De hecho se vio muy sorprendida al comprobar que Bolita-Max aprendía mucho más rápido que otros perros. «Lo que otros aprendían en una semana, él lo hacía en unas horas», presume orgullosa.

Ahí entró en juego Rafael Casado. Y de ahí al 'estrellato': el anuncio de la Casera en verano (el de la abuela en pareo eo eo), un anuncio para una aseguradora británica, la cortinilla para el paso a publicidad de Antena 3 y el más importante: Danielle.

El segundo milagro: Nicolás mueve la mano

El segundo milagro que protagonizó esta estrella vino, como el primero, totalmente de improvisto. Su vecino Nicolás era un niño de 8 años que llevaba 3 meses en estado prácticamente vegetal debido al llamado síndrome del cautiverio. Su madre Macarena no se puede mostrar más sincera: «creí morirme, no metafóricamente hablando, sino literal, me faltaba el aire y se me hundía el pecho». A Nico, como le llaman en su casa, le detectaron un tumor cerebral. Éste le produjo una hidrocefalia y la única solución era una complicada operación quirúrgica, que por fortuna salió bien.

Sin embargo un día Nico quedó en total estado vegetativo: sufría el síndrome del cautiverio y mutismo cerebeloso, por lo que lo único que podía hacer por sí mismo era respirar. Permanecía inmóvil, con los párpados bajados y sin poder articular palabra. Hasta que Max entró un buen día corriendo por la puerta de su habitación. Ainhoa había pasado por casa de Macarena a saludar y preguntar por el estado del niño. Era su vecino, así que se sentía obvia y sinceramente preocupada. Macarena y Ainhoa persiguieron a Max, lo que les permitió presenciar el milagro.

Por motivos obvios a Max, aún Bolita, no le preocupaba el estado de Nico. No por nada, si no porque no era consciente. Lo que si olió, y muy bien, fueron los restos de nocilla que tenía en las manos de la merienda. Restos que se apresuró a lamer a conciencia, provocando así el primer estímulo del niño en meses: intentó alzar el brazo y tocar al perro. No lo consiguió, pero por primera vez lo intentó.

Y falta el detalle más mágico de la historia. Aquella tarde era 22 de diciembre día que, como ya sabemos, es el día más especial del año, el del Sorteo Extraordinario de Lotería de Navidad.

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