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Inmersión en el Estrecho de Bolvonegro

Medio Ambiente mejora y señaliza una ruta senderista de seis kilómetros en este espectacular paraje de Moratalla donde se unen los ríos Alhárabe y Benamor

Estrecho de Bolvonegro, por donde pasa el río Moratalla./Guillermo Carrión / AGM
Estrecho de Bolvonegro, por donde pasa el río Moratalla. / Guillermo Carrión / AGM
Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZ

El Estrecho de Bolvonegro lo tiene todo: paisaje, abundancia de fauna acuática, relevancia geológica y arqueológica, tradición e incluso un nombre arrebatador. Pese a esta oferta irresistible, no es uno de los espacios naturales más populares de la Región de Murcia. Así que hay que conocerlo, y una buena excusa es la reciente mejora y señalización del sendero de seis kilómetros que nos permite acercarnos (ahora con más seguridad) a este enclave en el que de la unión de los ríos Benamor y Alhárabe nace el río Moratalla. La Consejería de Turismo, Cultura y Medio Ambiente ha destinado algo más de 20.000 euros a delimitar y equipar con pasarelas y carteles informativos esta ruta que transcurre por la Zona de Especial Conservación (ZEC) Sierras y Vega Alta del Segura y ríos Alhárabe y Moratalla. A riesgo de que comiencen a frecuentarlo visitantes poco respetuosos o domingueros que estarían mejor en sus casitas, ahí van unos cuantos datos sobre este regalo de Reyes para amantes sensatos de la naturaleza.

Este enclave forma parte de la Red Natura 2000 y además está protegido como Lugar de Importancia Geológica. Quienes lo visitan nunca olvidan el sinuoso desfiladero de paredes verticales en el que se encajonan las aguas del río Moratalla, después de las 'juntas' de los cauces del Benamor y Alhárabe. Además de su importancia geomorfológica, con estratos del Mioceno que recuerdan su pasado marino (sí, esta zona montañosa de Murcia estuvo en el fondo del mar), en su recorrido son abundantes las pozas con agua, cascadas, y pilancones, rincones utilizados tradicionalmente como zonas de baño por los moratalleros. La ruta termina bruscamente en un hundimiento producido por una falla.

"En este espacio existen varias sendas tradicionales de acceso por ambos márgenes del río Moratalla. A lo largo del recorrido se pueden encontrar numerosos atajos y bifurcaciones que han degrado la zona, originando fenómenos erosivos. Además, aparecen desniveles, tramos pedregosos y desfiladeros que pueden ser peligrosos para los usuarios del espacio", informa Medio Ambiente.

Los trabajos, cofinanciados con Fondos Europeos FEDER, han consistido en la adecuación de 2,5 km de sendero mediante el arreglo del ancho de la senda y el firme, hasta conseguir una anchura mínima de 1,5 metros; la instalación de una pasarela y un puente de madera sobre el cauce del río; y la creación de tres escaleras de piedra natural para salvar los desniveles más peligrosos del terreno. También se han instalado señales interpretativas y direccionales. El sendero (PR-MU 110) está homologado por la Federación de Montañismo de la Región de Murcia.

Pasarela instalada para facilitar el acceso de los visitantes.
Pasarela instalada para facilitar el acceso de los visitantes. / CARM

La Senda de Bolvonegro

Cómo llegar. Desde Moratalla hay que tomar el Camino Viejo de Calasparra (RM-715). Entre los puntos kilométricos 17 y 18 se encuentra la señalización del inicio de la ruta.

Tiempo y recorrido. El sendero, de 6 kilómetros ida y vuelta y tres horas de recorrido aproximado (caminando con tranquilidad y haciendo paradas), comienza en un camino que avanza entre campos de cultivo. A los pocos metros aparecen, elevados en un pequeño cerro, los restos del poblado íbero Los Molinicos.

Fauna acuática. La nutria, el galápago leproso, el mirlo acuático y el martín pescador habitan este cauce.

Interés geológico y arqueológico. La senda continúa hasta llegar al río Benamor, donde se observan los restos fósiles de un Paleodictyon (icnofósil cuya geometría consiste en una malla formada por hexágonos), prueba fehaciente de que esta zona una vez estuvo sumergida bajo el mar. Unos 150 metros después de cruzar el río Benamor encontramos el acceso al poblado íbero, que se puede visitar. Parada obligada.

Cascadas, fallas y fósiles. Al llegar al río Alhárabe, el sendero acompaña al lecho del río, donde abundan las pozas de agua y cascadas, sobre todo tras épocas lluviosas. Además, son importantes las curiosas estructuras sedimentarias, fallas, pliegues, cabalgamientos, antiguos deslizamientos y fósiles que hacen que éste sea un Lugar de Interés Geológico. Al final de esta ruta se encuentra un salto de falla por donde el agua cae formando una pequeña cascada.

¿Verdad que apetece recorrer la Senda de Bolvonegro?

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