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Caña a las cañas en el Segura

Crean un bosque autóctono en un tramo del río donde previamente se había eliminado la vegetación exótica asfixiándola con una gran cubierta de plástico

Plantación de vegetación autóctona, el sábado pasado, aguas arriba de la Contraparada del río Segura./ANSE
Plantación de vegetación autóctona, el sábado pasado, aguas arriba de la Contraparada del río Segura. / ANSE
Miguel Ángel Ruiz
MIGUEL ÁNGEL RUIZ

¿Es posible eliminar las cañas que predominan en amplios tramos del río Segura? Ni las quemas ni el arranque han sido efectivos hasta el momento contra los durísimos rizomas de la 'Arundo donax', tan habitual en el paisaje murciano pero sin embargo una de las cien especies invasoras más peligrosas del mundo por su capacidad de desplazar a la vegetación autóctona y por tanto de empobrecer el ecosistema fluvial. Las cañas siempre han rebrotado pese a los esfuerzos (y los muchísimos euros gastados) de la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) y los ayuntamientos ribereños.

Hasta que se ensayó la solarización. Una técnica que consiste en asfixiar las cañas cubriéndolas con una enorme manta de polietileno de color negro que impide la entrada de la luz y eleva la temperatura hasta los 70 grados. Se ha ensayado en un tramo de 600 metros aguas arriba de la Contraparada, en el municipio de Murcia, y en principio ha funcionado al cien por cien. Aguas de Murcia y la Asociación de Naturalistas del Sureste (ANSE), con la supervisión de la CHS, tendieron la primavera pasada una cubierta sintética de 4.600 metros cuadrados, valorada en 27.600 euros, sobre las duras raíces de esta gramínea de tronco leñoso.

La manta de plástico, de seis milímetros de espesor, se levantó hace unas semanas con los rizomas aparentemente muertos, así que se activó la segunda fase de este proyecto ambiental: devolver la vegetación de ribera perdida a esta zona del cauce mediante la plantación de especies autóctonas. A la jornada de reforestación convocada por los ecologistas, Aguas de Murcia y el Ayuntamiento respondieron el sábado pasado veinte voluntarios que plantaron cien álamos, olmos, almeces, sauces, fresnos, tarais, laureles y lirios amarillos. Buenas noticias para las nutrias y las aves que necesitan una cobertura vegetal algo más acogedora que el cañaveral para criar.

Pero próximamente se plantarán mil árboles más hasta recuperar una hectárea de plantas autóctonas. "El bosque de ribera, además de retirar grandes cantidades de CO2 de la atmósfera, es un ecosistema único conformado por árboles principalmente caducifolios que desarrollan importantísimos servicios ecosistémicos de reservorio de biodiversidad, descontaminación de aguas, etc. Sin embargo, se calcula que solo el 6% de las orillas del río Segura están cubiertas por esta vegetación que en su día debió formar galerías arbóreas sobre los ríos y cauces de toda la cuenca", recuerda ANSE. Un solo álamo es capaz de almacenar hasta 1,30 tonelada de CO2 en cuarenta años.

Esta actividad de voluntariado ambiental se enmarca dentro del Programa de Sensibilización e Información Ambiental de la Concejalía de Urbanismo, Medio Ambiente y Huerta del Ayuntamiento de Murcia. El voluntariado ambiental 'Hacemos piña' colabora en esta ocasión con ANSE y Aguas de Murcia en un proyecto que aspira a mantenerse en los próximos años como una iniciativa de custodia fluvial, con el apoyo de la Confederación Hidrográfica del Segura.

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