.Ona Carbonell y Andrea Fuentes, durante su ejercicio. / EFE
Plata o bronce. El tándem español de sincronizada se clasificó este lunes para la final de dúo con la tercera mejor puntuación. Ona Carbonell y Andrea Fuentes tienen la medalla casi segura, lo que sería el tercer metal de la historia de la sincro española en unos Juegos Olímpicos. Lo que falta por decidir es si será de plata, como hace cuatro años en Pekín, o de bronce. Porque el oro es casi seguro para Rusia, que juega en otra liga, y si en algo se caracteriza la sincronizada es en que se dan muy pocas sorpresas.
El ejercicio libre de la fase preliminar no alteró este lunes el orden de la clasificación que marcó la rutina técnica, con Rusia como gran dominador, seguida de China y España, por este orden, pero ambas metidas en un pañuelo. Las diferencias son mínimas y las españolas tendrán que arriesgar este martes si quieren voltear la tabla clasificatoria y relegar a la chinas a la tercera posición. El formato del torneo establece que en la final, para la que se metieron doce países, se vuelve a nadar un ejercicio libre, el mismo de este lunes, y la nota obtenida se suma al de la rutina técnica del domingo. Por tanto, la prueba libre de la fase previa sólo sirve para fijar el corte de los 12 dúos de 24 que pasan a la final, aunque también marca una tendencia sobre la calidad de los ejercicios y da pistas sobre cuál gusta más o menos a los jueces.
Así, la diferencia entre los ejercicios de las chinas y las españolas es mínima, de solo dos décimas en el cómputo entre las dos pruebas y por tanto las asiáticas parten en la final con una décima de ventaja respecto a Carbonell y Fuentes. Un margen muy estrecho favorable a las chinas, según la valoración de los jueces, por la ejecución técnica. No así en la dificultad del ejercicio ni en la sincronización de las nadadoras, que fue mejor en el caso español. En la impresión artística, según la nota de los árbitros, decantó la balanza la coreografía. Como en la rutina técnica, la diferencia tan pequeña entre chinas y españolas pudo estar motivada también por el hecho de que las españolas nadaron mucho antes, las segundas de todas las representantes, y eso siempre es un hándicap en todas las competiciones, porque los árbitros cuando emiten sus veredicto no tienen ningún punto de referencia. Dan su nota sin haber visto los ejercicios anteriores y en un deporte tan técnico como la natación sincronizada, donde los pequeños detalles son decisivos, te puedes jugar ser plata o bronce.
En la final este problema ya no suele ser tan acuciado, porque solo hay doce parejas y por tanto la diferencia temporal entre unas y otras se reduce. Esa es la baza de las españolas, que confían en que en el mano a mano pueden ser mejores que las chinas. España tendrá que poner toda la carne en el asador si quiere colgarse la plata. Como este lunes, el dúo español representará el tango 'La Comparsita', de Gerardo Matos. Un ejercicio que estrenaron en el Mundial de Shangái que es muy difícil de ejecutar, porque cuanto más se intenta bailar en el agua, más difícil es sincronizar los movimientos. Pero la pieza tiene fuerza, conecta con el público (quizá fue la más jaleada por el respetable del centro acuático), transmite emoción y es muy exigente. Comienza con una larga apnea y acaba con impacto. Lo tiene todo. Pero de momento, los jueces se han decantado por un ejercicio más clásico como el de las chinas, que fueron de más a menos.