
Agnel, durante la final de 200 libre./AFP
Sin españolas
C.R.-Mireia Belmonte continúa sin tomarle el pulso al centro acuático de Londres. La gran esperanza de la natación española busca las buenas sensaciones, pero sigue sin encontrarlas. Aunque en las series de la mañana dio muestras de que podía aspirar a meterse en su segunda final olímpica, la badalonesa se quedó con la miel en los labios. Fue décima en las semifinales de los 200 estilos y ya ha desperdiciado tres de las cinco balas que tiene para intentar subir al podio. En 400 estilos fue octava el sábado, pero dejó la sensación de que pudo haber hecho algo más. Este lunes le ocurrió algo parecido en la prueba corta de la combinada. Y es que si llega a acercarse a su récord de España es muy posible que hubiera obtenido plaza de finalista. Salió con ganas y desde la mariposa se metió en el pelotón de arriba. En la espalda aguantó, en braza se acercó a la cabeza y en el estilo libre no logró consolidar la remontada. Sigue sin completar una gran actuación y todo apunta a que su única opción será el 800. El jueves tendremos la respuesta, el problema es que está acumulando presión. En la otra semifinal de 200 estilos nadó también Beatriz Gómez, que acabó en decimosexta posición. Su gran objetivo, meterse en semifinales, ya lo había conseguido y a sus 17 años se limitó a acumular experiencia.
La que tampoco pudo pasar a la final fue Melania Costa, en los 200 libres. Nadó en una gran semifinal, junto a Federica Pellegrini, plusmarquista mundial de la distancia y campeona olímpica en Pekín, y también al lado de Missy Franklin, la sensación del momento. Melania salió pegada a Federica. Sabía que si llegaba junto a ella podía obtener un billete para la finalísima. Lástima el último 50, que se le hizo un poco largo. Hizo mejor marca personal (1.57) y acabó novena. Sólo una décima le separó de las mejores. Gran actuación que le debe servir de cara al futuro, porque en 400 también quedó novena.
Belmonte venció en su serie de clasificación matinal con 2:11.73 después de empezar regular en los primeros 50 metros mariposa y recuperar en la braza para rematar a la estadounidense Ariana Kukors en el estilo libre. La norteamericana fue segunda con 2:08.90 y séptima en la suma de las series.
En su debut olímpico, Beatriz Gómez, de 17 años, fue cuarta de su serie con 2:10.51 y pasó a la semifinales con el decimoquinto mejor crono.
Melania Costa se quedó sin final en la prueba de 200 metros estilo libre después de terminar quinta en su serie de semifinales (1:57.76).
Por la mañana, la española se clasificó para las semifinales de los 200 metros libre de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 con un tiempo de 1:57.79, empatada con la rusa Veronika Popova. La nadadora de Palma de Mallorca fue segunda de su serie en la que se impuso la estadounidense Allison Schmitt, con un registro de 1:57.33.
La madre de todas las batallas, la final de los 200 libres, en la que se reunieron casi todos los gallos de estos Juegos, a excepción de Michael Phelps (que viendo el percal renunció a la prueba), estuvo a la altura de las expectativas. La final de hace ocho años, en Atenas, recibió el calificativo de la carrera del siglo. Thorpe se impuso a Phelps, Van de Hoogenband, Grant Hackett, Kiete Keller y Emilliano Brembilla. Casi nada. Pero lo que Yannick Agnel hizo este lunes en el centro acuático fue aún más grande.
Después de humillar el domingo a Ryan Lochte en la última posta del relevo de 4x100, el joven e insolente francés de 19 años volvió a no tener piedad con sus rivales y les demostró quién es el rey de estos Juegos. Ni Phelps, ni Lochte. El astro de Londres es francés y corre el crol como los ángeles. Nadó los 200 libres en 1.43, casi dos segundos más rápido que los dos segundos, el coreano Park y el chino Sun, que hicieron la misma marca. Agnel saltó con una idea: reventar la carrera y pasó el 100 en 50.12. Sabía que sus rivales eran los asiáticos, nadadores de fondo que no pueden ir tan rápido como los velocistas.
Nadie pudo seguir su ritmo, ni siquiera Lochte, que acabó cuarto, ni tampoco Biedermann, que antes de estos Juegos se presentaba como una de las máximas atracciones. El alemán decepcionó en 400, donde no pudo ni ser finalista, y volvió a estrellarse en los 200, donde fue quinto a pesar de ser el plusmarquista mundial. La gloria fue para Francia y su nueva perla, que quiere aún más en los 100. Quiere ser el mejor velocista de la natación actual y Magnussen y Cielo ya están temblando: un tiburón francés anda suelto. Solo tiene 19 años pero da mucho miedo.
Y si Agnel rebosa juventud por los cuatro costados, qué decir de la lituana Ruta Meilutyte. Tiene 15 años y este lunes se convirtió en campeona olímpica. Dicen que un buen día, su padre se sentó junto a ella y le dijo: Vámonos a vivir a Inglaterra, allí podrás entrenar y ser una estrella. Su padre tenía buen ojo. Ruta Meilutyte nadaba con lo más granado de la prueba: Rebecca Soni, Leisel Jones o Satomi Suzuki. No le importó, no se arrugó y desde la primera brazada les metió un cuerpo de diferencia. Incluso supo sufrir como una veterana en el segundo largo, cuando se le echó encima Soni, y pudo aguantar en todo momento en la primera posición. Exhibición de una adolescente que competía por primera en la élite.
El broche final a una noche muy propicia para los nuevos talentos lo puso Missy Franklin (17 años), llamada a hacer cosas muy importantes en estos Juegos. Aspira a siete medallas y de momento lleva dos: un oro en 100 espalda y un bronce en los relevos. El cuarto oro del día fue para el norteamericano Mathew Grevers en 100 espalda.