La extrema derecha italiana, aupada por las tensiones sociales y raciales

Matteo Salvini, líder de la formación italiana de extrema derecha Liga. / Tony Gentile (Reuters) I Atlas

La Liga y Hermanos de Italia, dos partidos de extrema derecha aliados a la derecha de Silvio Berlusconi, rondan en total el 20% de intención de voto según los sondeos

COLPISA / AFPRoma

La extrema derecha va viento en popa en Italia, encumbrada por la tensión en torno a los inmigrantes y su movilización sobre el terreno en busca de la simpatía de una población que se siente abandonada.

Al caer la noche, en el barrio multiétnico Esquilino de Roma, unos 50 hombres agitan banderas italianas, pero también una roja con una tortuga negra. Despliegan en silencio una pancarta en la que se lee "violaciones, robos, violencia, basta de deterioros".

Son de CasaPound, un movimiento neofascista nacido en el barrio hace 15 años y convertido en uno de los muchos partidos antiinmigración que se presentan a las elecciones legislativas del 4 de marzo.

En la tercera economía de la zona euro millones de italianos y extranjeros, tanto en situación irregular como legal, viven bajo el umbral de la pobreza desde la crisis de 2008.

La crispación social es palpable. Sucesos como una agresión sexual atribuida a un senegalés contra una mujer 'sintecho' en Esquilino bastó para acrecentar la tensión racial en Italia, adonde cada mes llegan miles de migrantes africanos. Y eso que la criminalidad bajó en el país en los últimos años.

"Los italianos ya no pueden pasear tranquilos en esta zona, porque todos los extranjeros que desembarcan se encuentran aquí", explica Carlomanno Adinolfi, un activista de 35 años.

"Ya no me siento segura cuando camino sola por la noche", abunda Giuliana, una vecina de Esquilino de 48 años. "No tengo nada en contra de los extranjeros, sólo quiero que la inmigración esté controlada, los que tengan antecedentes penales deben ser expulsados, pero nuestro Estado no se ocupa de ello", añade.

La ronda nocturna de CasaPound no es del agrado de todos. "Son peligrosos porque su programa excluye a toda una serie de personas consideradas como 'diferentes' y esto crea divisiones que perjudican a todo el mundo", explica Michele Vacca, de 32 años, otro vecino del barrio.

La Liga y Hermanos de Italia (Fratelli de Italia), dos partidos de extrema derecha aliados a la derecha de Silvio Berlusconi, rondan en total el 20% de intención de voto según los sondeos.

Paralelamente, la incidencia de los grupos neofascistas como CasaPound o Fuerza Nueva (Forza Nuova) va en aumento, sobre todo desde que un tribunal de casación dictaminó esta semana que el saludo fascista no era delito.

Todavía están lejos del 3% necesario para entrar en el Parlamento pero consiguieron concejales en varias regiones, debido esencialmente a su trabajo en barrios pobres.

"Mediante la ayuda conseguimos hacer amigos", explica el activista Alessandro Calvo, junto a un plato de pasta cocinada por CasaPound, pese a la lluvia, para habitantes del barrio romano de Monteverde.

"Estoy desempleado. A la espera de recibir subsidios; en Italia lleva tiempo y mientras tanto me quedé sin absolutamente nada", cuenta Ana Maria, una madre de 38 años.

"CasaPound me da comida y organiza actividades para nuestros hijos", dice, enjugándose una lágrima. "Es muy importante, crea un espíritu de comunidad que había desaparecido", destaca.

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