Las muertes por terrorismo cayeron en 2016 pese a que Estado Islámico mató un 50% más

Soldados yemeníes inspeccionan el escenario en el que se ha perpetrado un atentado suicida. /Efe
Soldados yemeníes inspeccionan el escenario en el que se ha perpetrado un atentado suicida. / Efe

Irak, Afganistán, Nigeria, Siria y Pakistán, los países con más víctimas mortales

EUROPA PRESSMadrid

El número de muertos por terrorismo en el mundo disminuyeron en 2016 en todo el mundo por segundo año consecutivo pese a que el grupo terrorista Estado Islámico mató a un 50 por ciento de personas más que el año anterior, según se desprende del Índice Global de Terrorismo 2017 publicado este martes.

En total, 25.673 personas perdieron la vida en atentados terroristas, 6.827 menos que el año anterior y un 22 por ciento menos que en 2014, cuando las víctimas de terrorismo alcanzaron su cifra récord, según el informe.

El retroceso se ha producido pese a que 2016 fue el año más mortífero de Estado Islámico, que mató a más de 9.000 personas en todo el mundo, principalmente en Irak, donde estaba en curso una operación militar para expulsar a sus milicianos de Mosul.

El grupo que lidera Abu Bakr al Baghdadi ha sido el artífice además de que el número de ataques en países desarrollados se haya incrementado del 67 por ciento ene l número de ataques y casi un 600 por ciento en el de muertos desde 2014. No obstante, aclara el informe, solo tres atentados sumaron el 44 por ciento de las muertes entre 2014 y junio de 2017: los atentados de París de noviembre de 2015 (con 137 muertos), el de Niza de julio de 2016 (87) y el del club de Orlando (50).

Irak es el país que más víctimas de atentados terroristas registró el año pasado, con 9.765 muertos, seguido de Afganistán, con 4.574; Nigeria, con 1.832; Siria, con 2.102; y Pakistán, con 956. Estas cifras suponen en el caso de los cuatro últimos países un 33 por ciento menos de víctimas mortales.

Según el Índice, la mayor reducción se produjo en Nigeria, donde opera el grupo terrorista Boko Haram, que juró lealtad a Estado Islámico. Aquí, los muertos por sus ataques cayeron un 80 por ciento en 2016, un dato que, de acuerdo con el documento, es resultado de la creciente presión militar a la que se enfrentra el grupo por parte de los países de la región y que también ha tenido efectos positivos en Camerún, Chad y Níger. En estos tres países, los muertos por terrorismo han caído un 75 por ciento.

Menos muertos por Al Qaeda

Por otra parte, los muertos en atentados atribuidos a Al Qaeda y a los talibán también disminuyeron en 2016, algo que "refleja el cambio en las tácticas de ambos grupos".

En el caso de los talibán, parecen haberse centrado más en hacerse con territorio en Afganistán, lo que ha provocado que haya un conflicto armado más al uso en lugar de una actividad terrorista. En concreto, los atentados atribuidos al grupo se han reducido un 23 por ciento, sin embargo han incrementado los ataques contra la población civil, que ahora representan el 30 por ciento de su actividad.

En cuanto a Al Qaeda y sus filiales en todo el mundo, sus tácticas también han cambiado, según el informe, lo que ha supuesto que sus acciones dejaran un 35 por ciento menos de muertos en 2016. La disminución habría venido motivada principalmente porque su filial en Siria, el antiguo Frente al Nusra, cometió menos atentados el año pasado, en su estrategia por acercarse a los grupos rebeldes sirios.

Preocupación

Aunque los datos de 2016 son "alentadores", el Instituto para la Economía y la Paz (IEP), que elabora el índice en base a la Base de Datos Global sobre Terrorismo del Consorcio Nacional para el Estudio del Terrorismo y las Respuestas al Terrorismo (START), ha advertido de que "sigue habiendo motivos de preocupación".

En este sentido, ha subrayado que "la estabilidad futura de Siria e Irak jugará un papel crítico a la hora de determinar el impacto del terrorismo en los próximos años". Además, no hay que ignorar que Estado Islámico seguirá siendo una amenaza "en evolución", ya que existe el riesgo de que sus milicianos se instalen en "otras zonas de conflicto".

En el caso de los países desarrollados, añade el informe, existe el riesgo de los combatientes retornados de Siria e Irak. El número de atentados cometidos por ellos pasó de once en 2015 a 15 en 2016.

Sin embargo, según resalta el Índice, pese a que los medios presten mayor atención a los atentados en los países de la OCDE, el 99 por ciento de las muertes por actividad terrorista se produjeron en países en conflicto o con altos niveles de terrorismo político durante los últimos 17 años.

En otro orden de cosas, el informe resalta la efectividad que parecen estar demostrando las actividades antiterroristas ya que si en 2014 y 2015 se consiguieron evitar dos de cada 10 ataques, en 2016 fueron tres de cada 10.

Casi la mitad de los ataques que implicaban el uso de bombas y explosivos fueron desbaratados, mientras que los actos considerados 'low cost', en los que, por ejemplo, se usa un vehículo, como fue el caso de Niza, parecen más difíciles de evitar.

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